Boletín FAHHO Digital No. 38 (May 2024)

Adquisición de un tesoro pictográfico

María Castañeda / Michel R. Oudijk
Fotografía: Acervo de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova

En julio de 2009 María Castañeda recibió una llamada del arqueólogo José Antonio Urdapilleta(†) en la que le pedía que lo acompañara a ver unos códices y verificar su autenticidad. Como especialistas en la historia indígena y sus fuentes, particularmente códices, con cierta frecuencia nos contactan con esas solicitudes. Usualmente se trata de documentos de poco interés, incluso falsificaciones, así que fuimos con pocas esperanzas a la cita. Sin embargo, es difícil describir la sorpresa de María cuando le presentaron en fotos de alta calidad un códice en forma de biombo, pintado sobre una fina capa de cal, en el que se representaba la historia de los aztecas-tenochcas, desde la fundación de México Tenochtitlan hasta 1611. Todo apuntaba a que se trataba de un documento original, dibujado por un especialista afín a la tradición pictórica prehispánica. Después de una minuciosa revisión del códice en fotos, volvió a casa conmocionada.

La persona que le mostró el códice no era el dueño; dijo ser amigo de la familia que lo tenía en posesión. María regresó algunas veces más, ahora con Michel, para hablar con él. Entonces nos informó que había otros dos documentos pictográficos de “menor” importancia. En un principio, sus dueños no tenían interés en venderlos, solo querían saber cuál era la importancia de los códices y hasta se habló de llevar a cabo una publicación de los mismos. Les explicamos —siempre a través de ese amigo— que los códices eran de un gran valor cultural y que resultaba importante registrarlos como patrimonio histórico, asunto que, al parecer, no les interesaba. Durante años insistimos, pero el contacto cada vez fue más difícil. No obstante, María llegó a escribir un comentario explicativo de la Tira de Tetepilco nombre que se le dio a este códice en forma de biombo—, el cual nunca salió a la luz, pues no publicamos documentos que se encuentran en colecciones privadas para, de ese modo, evitar la subida de su precio si en algún momento sale al mercado.

En varias ocasiones mostramos las fotos de la Tira a colegas, entre ellos, a Baltazar Brito, actual director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. Fue él quien encontró a los dueños de los códices y los convenció para venderlos al Patronato del Instituto Nacional de Antropología e Historia. El cometido de esta institución es, entre otras cosas, buscar patrocinadores privados para su compra y posterior donación. Entre los cuales se encuentra la Fundación Alfredo Harp Helú.

El 20 de marzo del presente año tuvo lugar la presentación de los códices ante los diversos medios de comunicación. Estos documentos se encuentran, actualmente, en la bóveda de códices de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.

El primer documento es la Tira de Tetepilco, que es el biombo arriba mencionado. En sus veinte láminas se registró la historia de Tenochtitlan destacando cuatro episodios principales: 1) La fundación de la ciudad; 2) El registro de los tlatoque (sing. tlatoani) o señores que la gobernaron en tiempos prehispánicos; 3) La llegada de los conquistadores españoles en 1519; 4) El periodo colonial, hasta 1611, aunque el último evento que se registró fue la llegada del virrey don Juan de Mendoza y Luna en 1603.

El segundo documento es el Códice de la fundación de Tetepilco, conformado por once secciones de amate, en el cual se representan los topónimos de Culhuacan, Tetepilco, Tepanohuayan, Cohuatlinchan, Xaltocan y Azcapotzalco. Del primero de estos glifos —Colhuacan—, salen dos personajes ataviados con indumentaria chichimeca y frente a ellos cinco huellas que vinculan a la pareja con el topónimo de Tetepilco. Es por ello que consideramos que la escena nos remite a la fundación de este pueblo situado en la región sur de la cuenca de México.

El último documento es el Inventario de la iglesia de San Andrés Tetepilco, que es la única lista pictográfica conocida en la que se registran los bienes de una iglesia. Entre esos bienes encontramos instrumentos musicales, crucifijos e imágenes religiosas, como la impresionante representación de San Andrés. A través de pequeños círculos se indica el valor monetario de los bienes en pesos.

Este tesoro pictográfico se expondrá en agosto del presente año. Antes de ello, entrará en proceso de restauración y conservación, asimismo, se escribirá su comentario. Los integrantes del equipo de investigación son: Marie vander Meeren, José Luis Ruvalcaba, Rafael Tena, Rodrigo Martínez Baracs, Baltazar Brito y los dos autores de esta nota.


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