Boletín FAHHO Digital No. 58 (Ene 2026)

Acerca de la materia medicinal de Dioscórides

Paulina Martínez
“De los hígados de algunos animales”, Acerca de la materia medicinal. Fotografías: Acervo Biblioteca Burgoa

Dentro del acervo que resguarda la Biblioteca Francisco de Burgoa se encuentran varias ediciones de la obra de Pedacio Dioscórides, médico, farmacólogo y botánico del siglo I d. C., cuyas descripciones de remedios medicinales basados en plantas y animales tuvieron una influencia perdurable a lo largo de los siglos.

Dioscórides nació en Anazarbo, en Cilicia, cerca de Tarso —en la actual Turquía—. Se dice que estudió en Tarso durante su juventud y que ejerció como médico cirujano en las tropas romanas durante el reinado de Nerón. Esta labor le permitió viajar a distintas regiones del imperio, donde pudo observar la diversidad vegetal y aprender sobre sus usos medicinales. Desde los primeros siglos de nuestra era hasta la actualidad, el estudio de la botánica y la herbolaria ha sido fundamental para la medicina; la obra de Dioscórides es uno de los pilares de esta tradición.

Fruto de sus observaciones y experiencias, Dioscórides redactó su tratado La materia médica (De materia medica en latín), en el que describió el uso terapéutico de plantas y sustancias de origen animal. A lo largo de sus volúmenes se encuentran grabados de especies vegetales y animales acompañados de explicaciones sobre sus propiedades, desde las plantas más comunes hasta otras poco conocidas o de difícil acceso. Entre los remedios de origen animal menciona, por ejemplo, lagartijas, ratones y productos derivados de la leche.

La Biblioteca Burgoa conserva no solo un ejemplar, sino tres ediciones de Acerca de la materia medicinal, cada una salida de distinta prensa. Destaca la versión titulada Acerca de la materia medicinal, y de los venenos mortíferos (1695), una traducción del griego al castellano. También se resguarda una edición de 1733 impresa por Francisco Suárez de Ribera, dividida en dos tomos ilustrados con diversas plantas y acompañados por anotaciones tanto de Suárez como de Andrés Laguna. Finalmente, la más antigua, una edición latina de 1558 que incorpora ilustraciones realizadas por Leonhard Fuchs.

Estas obras comparten características que revelan su historia bibliográfica: presentan anotaciones manuscritas en portadas y márgenes, así como marcas de fuego de la orden dominica, testimonio de su paso por antiguas bibliotecas conventuales.

La coexistencia de varias ediciones de Dioscórides en la Biblioteca Burgoa permite observar la continuidad y la vigencia de su legado. Sus aportaciones a la medicina perduraron a través de los siglos, cuando los remedios basados en la naturaleza constituían el principal recurso terapéutico disponible.

Los lectores y estudiosos de distintas épocas recurrieron a los escritos de Dioscórides para enfrentar enfermedades y padecimientos, asegurando así la transmisión de su conocimiento hasta nuestros días.


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