El patronazgo de san Miguel Arcángel

Y entonces Miguel, Uriel, Rafael y Gabriel miraron desde el
cielo y vieron mucha sangre derramada sobre la tierra, y
toda la iniquidad que se estaba forjando sobre la tierra.
Libro de Enoc 9: 1
¿Quién como Dios? (Quis ut Deus), traducción latina del significado del nombre hebreo del Jefe de los Ejércitos Celestiales, evoca a san Miguel, patrón supremo de las jerarquías divinas. Su importancia devocional en la antigua Antequera —y en toda Nueva España— está presente en numerosas comunidades del estado que llevan su nombre, muchas de ellas beneficiadas con programas de restauración y apoyo por parte de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca.
Cada 29 de septiembre, en los templos que honran el patronazgo del líder de las huestes divinas, se elevan plegarias acompañadas de copal, música, flores y ofrendas para el primerísimo de los arcángeles. Ataviado con yelmo emplumado, espada en mano para vencer al Mal, peto o lorica musculata tachonado de estrellas, faldellín y cáligas o botines de guerra, y acompañado por el Sol y la Luna como insignias, Miguel revolotea estoico y ejemplar en fachadas, retablos, pinturas y conjuntos escultóricos con la majestad de quien ha de vencer a Satanás con el golpe certero de su tizona.
La espléndida iglesia de San Miguel del Valle, en la región de Valles Centrales de Oaxaca, que hoy se aprecia nuevamente gracias a la intervención integral realizada por el Taller de Restauración de la FAHHO, expone a su santo patrón acompañado, además, de una cruz como símbolo de la defensa de la fe. El ángel nos mira desde el nicho central en su retablo de estípites doradas y tallas con estofa.
Contigua a la casa de visitas del templo de San Miguel Adéquez, entre la penumbra, se accede a la pequeña nave con pintura al fresco de vivos azules. El altar mayor, con baldaquino de madera, resguarda dos esculturas de bulto redondo, ataviadas por los locales, cuyas espadas poderosas desvelan la identidad del capitán celestial. La casa de visitas del siglo XVI vuelve a lucir su envergadura gracias a los trabajos de consolidación de muros, rehabilitación de vanos y recuperación de la cubierta de viguería de madera, llevados a cabo por el mismo taller.

También en la Mixteca, en San Miguel Tequixtepec, una delicada talla con policromía y dorado parece iniciar el vuelo desde un nicho vidriado que se ilumina con el permanente neón en el nombre del arcángel. En el interior del templo, la riqueza cromática de sus pinturas se aprecia gracias a la intervención de la Fundación, que impulsó la restauración de una parte sustantiva de este valioso conjunto. Asimismo, cuando la FAHHO emprendió las labores de conservación del puente de piedra del siglo XVI que aún permanece en la comunidad —consolidación estructural, restitución de mamposterías y morteros de cal, recuperación del empedrado, conservación de los glifos mixtecos y protección contra la erosión del río—, se abocó a recuperar el paisaje histórico donde el puente formó parte del recorrido cotidiano y ceremonial hacia el templo.
Cerca de Teposcolula, en San Miguel Tixá, su restaurada iglesia exhibe un magnífico conjunto retabular, donde Miguel despliega sus alas triunfales al compás de los drapeados del manto, finamente esculpido por manos anónimas novohispanas. En esta misma comunidad, la FAHHO restauró integralmente la casa de visitas del siglo XVI, recuperando su estructura de piedra, la cubierta original de viguería de madera, así como los pisos y acabados tradicionales para, finalmente, devolver el edificio al uso comunitario como biblioteca y centro cultural.

Por último, el deslumbrante templo de San Miguel Huautla posee uno de los más representativos trabajos artísticos sobre tan destacable iconografía angélica. Su retablo principal muestra a los arcángeles canónicos y apócrifos (Miguel, Gabriel y Rafael, por un lado; y Sealtiel, Jehudiel, Barachiel y Uriel, por el otro), en una suerte de distribución constelar en torno al vencedor universal de las tríadas angélicas. El aspecto actual del edificio está ligado a la participación del Taller mediante las labores de recuperación de la nave del templo y de la cubierta que protege el coro. En el interior se llevaron a cabo acciones de protección de los retablos y otros bienes, así como la instalación de una cubierta provisional para proteger el inmueble.
Acerca del culto a san Miguel Arcángel, señala el investigador Ramón Avendaño:
Su devoción cobró fuerza en México a partir del siglo XVII, pues cerca del Tepeyac ya existía una ermita en su honor en 1667. Para la siguiente centuria, se concentraron esfuerzos encaminados a convertirlo en patrono de Nueva España; no obstante, este sitio ya estaba ocupado, de facto, desde 1531, por la Virgen de Guadalupe, milagroso ayate del que se decía fue bajado del cielo por el propio Miguel.1
1 Palhares, Héctor y Ramón Avendaño, et al., Ángeles. Las huestes celestiales en la Tierra, México: Secretaría de Cultura / INBAL, 2024, 39-40