Boletín FAHHO Digital No. 64 (Jul 2026)

Puntada a puntada

Jalid Yum’a / Traducción del árabe de Shadi Rohana
Detalles de bordado tatreez tradicional sobre lienzo

Los siguientes fragmentos (escritos el 20 de diciembre de 2023) provienen de la cuenta de Facebook de Jalid Yum’a, poeta y cuentista nacido en Rafah, al sur de la Franja de Gaza. Su familia es originaria de la aldea de Hatta, arrasada por las fuerzas israelíes en julio de 1948. Actualmente vive en la ciudad de Ramala, en Cisjordania. Shadi Rohana tradujo y leyó estas palabras1 durante la inauguración de la exposición “Gaza Permanece” que se presenta en el Museo Textil de Oaxaca.

Hace 140 siglos que estamos soñando. Siempre quisimos ser un pueblo que pintara amapolas en la orilla del campo; un pueblo normal que errara y acertara, construyera y destruyera, cuya gente discutiera entre sí sobre cómo hay que casarse y qué es lo que dictan los cuentos populares.

Hace 140 siglos que quisimos, pero el tiempo también quiso. Alzamos nuestras ciudades sin puertas. Nuestras plazas abrigaron a los extranjeros del frío y de la cruel soledad. Les enseñamos nuestra lengua y compartimos con ellos sus costumbres, tanto tristes como alegres, para integrarlos a la textura de la noche. Pero ellos robaron nuestro fuego e hicieron una boda en la orilla del campo; robaron nuestra melodía y dijeron: “Esa noche es nuestra; esas mañanas e historias nunca fueron de ustedes”.

Hace 140 siglos que estamos bordando, puntada a puntada, los patrones que forman nuestra nación: una gacela al lado de un olivo; una espina que abraza la montaña; un pájaro que observa las historias de su antiguo nido. Mientras cultivábamos nuestro trigo y dejábamos la mitad para las criaturas de alas salvajes creadas por Dios, nadie nos compartía su pasión por la búsqueda interna y externa de la divinidad. Incluso los paganos habían dejado sus estatuas a las puertas de nuestros templos y luego entraron para rezarle al dios que nos dio la flor y el trigo.

Hace 140 siglos que domesticamos las piedras para que pronunciaran nuestro nombre, para que nos amaran. Las hemos pulido y nos han pulido. Todos bailaron al ritmo de esas piedras: los habirus, cananeos, perizitas, hititas, hurritas, moabitas, amalequitas, jebuseos, filisteos, arameos, madianitas, guirgashitas, refaítas, fenicios, aqueménidas, idumeos, itureos. Bailaron hasta agotar la historia que jadeaba detrás de sus pasos y luego se sentaron a descansar.

Hace 140 siglos que esculpimos nuestras almas para proteger a la gacela y dar de comer al gorrión; para que el árbol cante y las nubes tengan dónde descender a los huertos.

Nosotros, los abajofirmantes, todavía guardamos cada letra pronunciada por la arena de este gran universo. Los ciclones van y vienen, van y vienen las calamidades, pero nosotros permanecemos, y así nuestras casas: calidez, aceite de olivo, historias mujeriles, sudores varoniles, balidos ovejunos, patrones de bordado, llantos por la leche y el arrullo, alheñas nupciales en las manos; todo lo que se resiste a ser arrastrado de su ciclo histórico, de su belleza eterna y de su color irrepetible de arena y montaña.

1 La traducción original se encuentra en Shadi Rohana (Comp.), Contra el apagón. Voces de Gaza durante el genocidio, Ciudad de México: FCE, 2024.


Lo sentimos, la página que buscas no existe.

¡Muchas Gracias!
En breve nos pondremos en contacto contigo.