Boletín FAHHO Digital No. 62 (May 2026)

Puro Berrinche. Instrucciones para armar una fiesta

Plumífero Cruz / Jessica Santiago

Primero, hay preguntas que debes hacerte: ¿quieres que a tu fiesta asistan amistades tranquilas y mesuradas? No invites a una banda de rock. ¿Quieres que tu fiesta termine temprano para irte a dormir a buena hora? No invites a una banda de rock. ¿Quieres que el evento transcurra de lo más silencioso y sin contratiempos? Por nada del mundo se te ocurra invitar a una banda de rock. Y es que, para ser sincera, una banda de rock es descontrol, locura, gritos, zarandeo, sudor, griterío. No obstante, invitar a una banda de rock es lo mejor que podrías hacer para tu fiesta. Lo sabemos.

Un viernes 13, como cualquier otro, la Librería Grañén Porrúa celebra una fiesta, simplemente por el gusto de hacer ruido y de reunirnos con amistades queridas. Ahora, platiquemos del quehacer de una banda de rock a la que fácilmente podrías invitar a tu fiesta. A continuación, la voz —la pluma— de Plumífero, baterista de Puro Berrinche, quien nos concede esta charla: siempre muy presto a organizar locuras y hacerlas realidad.

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Las artes son inherentes al ser humano. Todos pintamos, dibujamos, cantamos, danzamos, construimos, creamos: las ideas y las cosas materiales son parte de nuestra vida y nuestro desarrollo. La música, por ejemplo, es un lenguaje natural y una de las manifestaciones más bonitas del ritmo y la vibración. Por medio de ella podemos experimentar emociones, expresar ideas y crear espacios de convivencia. Y todo esto podemos verlo en los conciertos, en las reuniones, hasta en las calles con las calendas. Hay mucha música para escuchar, bailar y cantar, sin embargo, la mayoría está hecha y pensada para el mundo adulto, principalmente la música con letra: siempre hablan de temas que tienen que ver con la vida, los problemas, las necesidades y los sueños de los adultos; siendo sinceros y estrictos, muy poca gente escribe para las infancias.

En Puro Berrinche creemos que los niños y las niñas tienen derecho a gozar de la música y de asistir a conciertos donde se les hable con respeto y de frente, no desde arriba. Conciertos donde las letras puedan hablar de realidad, pero también del mundo fantástico, donde se pueda jugar y bailar como sea y libre de prejuicios, con menos filtros que el mundo adulto.

No es muy difícil darse cuenta de que las propuestas de música para infancias son muy pocas, solo hay que revisar la cartelera de eventos de la ciudad, donde podemos ver muchos conciertos para adultos: cada fin de semana puedes encontrar música en bares, centros culturales y foros para conciertos. Oaxaca es reconocido por su música, hay muchísimos proyectos musicales, pero muy raros son los que deciden trabajar para los niños y las niñas. Parece que todo nos lleva a crear un adultocentrismo, mientras que el público infantil queda relegado. Por otra parte, pienso que muchas veces el ego del músico impide ver las posibilidades, pues parece que trabajar para las infancias está lejos de la idea de ser un “rockstar”; además, el pensamiento construido alrededor de la música para infancias es que tiene que ser simple o fácil, y que hay que sobreactuar y hasta ridiculizarse en el escenario para un público infantil.

Nosotros solo conocemos un par de proyectos activos, además del nuestro, en esta ciudad: Papaloteando y Musijugarte.

Nosotros, Puro Berrinche, somos un proyecto de música dirigido a infancias, formado por músicos y pedagogos profesionales, tenemos diez años de trayectoria, un álbum de estudio y ya estamos cocinando el segundo. A lo largo de nuestro andar hemos tocado en escuelas de nivel preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, en bibliotecas públicas, foros culturales y en festivales para infancias como la Feria Internacional del Libro, el Festival Eduardo Mata, entre otros. Con la experiencia de este tiempo sabemos que nuestra música es para todo público, sin importar la edad. Hemos logrado armar un show que es un espacio donde las líneas entre la adultez, la infancia y demás etapas se desdibujan porque el diálogo y la interacción son espontáneas, respetuosas y divertidas. Se trata de un espacio pensado para todos y todas.

Esperamos poder llegar a muchos lugares, queremos que la gente sepa que sí hay opciones de calidad para las crías, queremos ir a los pueblos, que es donde hay menos música para las infancias; queremos ir a foros grandes e importantes, soñamos con la Feria Internacional del Libro de Guadalajara; pero, sobre todo, deseamos que más músicos se animen a explorar esta escena que es muy noble, receptiva, amigable; en ella uno puede proponer sin filtros, los niños y las niñas escuchan de todo.

Esperamos que haya más conciertos y espacios para que las infancias ejerzan su derecho a escuchar música en vivo enfocada en ellas, quizás hasta puedan inspirarse y aprendan a tocar algún instrumento y vean la música como algo divertido y natural, que bailen, griten, jueguen y se expresen a través de este arte.

Hacer conciertos en la calle nos parece una buena forma de comenzar a hacer ruido, incidir en espacios donde el público es aleatorio y abierto. Como hemos dicho, mucha gente no sabe que hay opciones para las niñas y los niños. Y si comenzamos a hacerlo frecuentemente, seguro empezará a resonar la idea de que sí hay proyectos enfocados en infancias, además de oportunidades para la comunidad de músicos. Se habla de que hay mucho nivel en Oaxaca, y es verdad, quién sabe qué podría armarse con el tiempo, las posibilidades de reunirse por y para las infancias se vislumbran maravillosas.


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