Memorias de una restauradora y su historia con el Museo Textil de Oaxaca

Cursé la licenciatura en Restauración en la ENCRyM del INAH. En mi plan de estudios, el cuarto semestre estuvo destinado al Seminario Taller de Conservación y Restauración de Textiles, bajo la titularidad de la Mtra. Rosa Lorena Román Torres. Debo confesar que se trataba de uno de los talleres que más deseaba cursar, por la fascinación que siempre he sentido por los hilos, las telas, las técnicas de confección y de ornamentación, así como por las historias que pueden contarnos.
Desde el primer día de clases de esa primavera de 2012, nos adelantaron que nuestra práctica de campo sería en el Museo Textil de Oaxaca, mismo que ya era dirigido por el restaurador Hector Meneses. Al finalizar el semestre, viajamos a Oaxaca. Mi grupo fue dividido en varios equipos y a mí me tocó trabajar en el depósito de colecciones para sacar del resguardo, aspirar, así como cotejar el estado de conservación de algunas piezas que estaban en una lista de obras que viajarían para ser exhibidas en Líbano.
Se trató de una experiencia de gran aprendizaje —y que recuerdo con mucho cariño—, con la que reforcé mi predilección por el trabajo de conservación que se realiza desde los depósitos de colecciones, además de notar la importancia de tener un perfil de restaurador en los puestos directivos de los museos. Para el otoño de 2014, volví al Museo Textil ya en mi último semestre de la licenciatura, ahora como coordinadora de un grupo de la ENCRyM con el que participamos en el montaje de la exposición “Irmgard W. Johnson, una vida dedicada al textil”.
En enero de 2016 inicié mi historia en el Museo de sitio del Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas. Más tarde, mis pasos me conducirían de nuevo al Museo Textil de Oaxaca, cuando en 2018 tomé un curso de conservación que ofrecieron en el marco de la tercera edición del TEXTIM, en la que participé con una ponencia sobre la colección textil de Vizcaínas, la cual fue mi objeto de estudio de la Maestría en Estudios de Arte en la Universidad Iberoamericana. En 2019, ya como directora del Museo Vizcaínas, volví al MTO con el fin tomar un curso de identificación de fibras al microscopio, impartido por Christophe Moulherat del Musée du Quai Branly, para fortalecer mis competencias profesionales, además de conocer a colegas que se desempeñan como conservadores de textiles en otros espacios del país.
En esa ocasión pude entrevistar a Hector Meneses para conocer los esfuerzos que realizaban en su museo en la documentación y conservación de su colección; tomando como referencia el ejemplo del MTO, reconocí la importancia que tenía la instalación de un depósito de colecciones. En 2020 logré el donativo del mobiliario especializado con apoyo del grupo financiero MONEX, y, tras la pandemia, se instaló en 2022. En octubre de 2023, la Dra. María Isabel Grañén Porrúa visitó Vizcaínas, siendo invitada para conocer dicho depósito, surgiendo la idea de crear una exposición en colaboración con el Museo Textil de Oaxaca. En unos cuantos días entramos en comunicación con Hector e inició la planificación de la exposición “Labor-es. Un arte difícil y estimable”.
Transcurrieron 12 años desde mi primer encuentro con el MTO. En 2025, encontrándome en los últimos semestres de mi doctorado en Historia y Teoría Crítica del Arte en la Ibero, y con mi investigación bastante avanzada, pude participar en la exposición “Labor-es”; gracias a mi formación como restauradora me encargué del levantamiento de estados de conservación y avalúos de obra, así como de la ejecución de trabajos de estabilización, asimismo, me desempeñé como comisaria y curadora, escribiendo el cedulario de las obras que se encuentran exhibidas, derivado de mi investigación doctoral. Se trató de una oportunidad para poder mirar, con mayor detenimiento, cada una de las puntadas de los bordados enmarcados que veo todos los días desde hace tanto tiempo. Así descubrí las maravillas que las virtuosas manos de las colegialas de Vizcaínas crearon, y que el paso del tiempo ha convertido en documentos materiales con los que podemos conocer sus historias de vida.
¡Gracias, Museo Textil de Oaxaca!
Lizzeth Armenta, Directora del Museo Vizcaínas