Boletín FAHHO Digital No. 58 (Ene 2026)

Narrar para la vida, narrar con otros

Socorro Bennetts / Claudio Ledesma
La sesión del DILEVANO con Claudio Ledesma en el CCSP. Fotografías: Acervo de Seguimos Leyendo

Los programas formativos de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca siguen creciendo y dando nuevos frutos. Tal es el caso del nuevo Diplomado Internacional de Lectura en Voz Alta y Narración Oral (DILEVANO) 25-26 con especialistas narradores de España, Cuba, Colombia, Argentina, México y Oaxaca. Cada sábado 30 participantes —entre lectores voluntarios del Programa Seguimos Leyendo y colaboradores de diferentes filiales de la FAHHO— reciben las sesiones presenciales y en línea. El sueño: convertirse en narradores orales para acercar la literatura infantil y juvenil, así como las recopilaciones de la tradición oral, a todos los públicos, desde primera infancia hasta adultos mayores.

El programa de educación continua cuenta con la acreditación de la Universidad La Salle Oaxaca. Y gracias a este gran equipo de especialistas en formación se está cociendo el guisado con pócimas y polvos mágicos hacia el Primer Festival de la Palabra Viva FAHHO.

Gracias a su participación en un encuentro internacional realizado en nuestro país, tuvimos la fortuna de contar con la presencia de Claudio Ledesma en Oaxaca, especialista argentino que forma parte del equipo docente del DILEVANO. Aprovechando su visita, le pedí un mensaje para compartir con todos los lectores del Boletín FAHHO:

1ª Edición del Diplomado Internacional en Lectura en Voz Alta y Narración Oral, “El Arte de la Palabra Viva I”

Hay lugares donde uno va a enseñar y otros donde uno va, sencillamente, a dejarse encantar. Y así fue mi travesía por Oaxaca, esa tierra donde la palabra parece brotar como el maíz: firme, dorada y dispuesta a hacerse tortilla, cuento o canto.

Tuve el honor —y también la deliciosa responsabilidad— de impartir clases a un grupo maravilloso. Un grupo que podría llamarse “selecto”, pero prefiero decir: un grupo con alma, formado por lectores voluntarios, coordinadores y el talentoso equipo de la FAHHO, que, además de trabajar con pasión, tienen la finura de la gente que sabe escuchar no solo lo que se dice, sino lo que tiembla detrás de cada palabra. Son lectores que no leen por obligación, sino porque sienten que un libro es algo así como una segunda respiración.

Gracias, Socorro Bennets, por abrirme la puerta a esta primera edición del diplomado, que seguramente será la primera de muchas constelaciones por venir. Y gracias infinitas, Nidia Girón Cruz, por tu ojo atento, tu oído fino y tu radar ultrasónico que detecta cuando falta un cable, un texto o un café.

Lo que viví en cada sesión fue más que un diplomado: fue un tejido de voces, un coro de presencias, un laboratorio donde la palabra dejaba de ser tinta para convertirse en carne, viento y emoción.

Y ahora, un secreto que no puedo callar: en Oaxaca se disfruta mucho…, y se come todavía mejor. Porque aquí uno llega a compartir historias, pero termina narrando también la aventura del mole, la épica del tasajo y el poema existencial de un buen chocolate caliente.

Entre palabra y palabra, uno entiende por qué la narración oral se llama palabra viva: aquí la palabra late, canta, brinca, se ríe de sí misma y te abraza por sorpresa.


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