Un Museo Textil, sí, de Oaxaca

Hace más de quince años, el Museo Textil de Oaxaca abrió sus puertas al público con un objetivo: ser un espacio para observar, sentir y dialogar por medio del arte textil. Desde su creación, este museo se ha mantenido fiel a una visión que no busca complacer al turismo ni responder a las expectativas de quienes llegan esperando una vitrina de “lo típico”. En un estado donde la cultura se exhibe muchas veces como mercancía, el MTO se ha atrevido a caminar por otro sendero: uno donde la belleza, la historia y la identidad se descubren con respeto, reflexión y encuentro sincero.
Este museo nace desde los sonidos de los telares, desde la voz pausada de las tejedoras, desde la paciencia que requiere cada hilo para entrelazarse con otro. El MTO invita a reconocer las miradas y posturas diversas que conviven en los pueblos, a cuestionar las versiones que reducen la cultura a una postal para el visitante.
El museo es consciente de la presencia de las fiestas y el valor simbólico que tienen para las comunidades; por ello nos recuerda que el textil es un lenguaje que cuenta historias de territorio, resistencia, creencias y afectos. En cada pieza hay siglos de sabiduría, y el MTO propone acercarse a esa cultura fomentando el diálogo y el respeto.
Y es aquí donde surge una de las preguntas más frecuentes entre los visitantes nacionales y extranjeros: ¿por qué, siendo de Oaxaca, el museo, además de mostrar esa gran sabiduría, presenta textiles de otras partes del mundo? La respuesta es sencilla y, a la vez, esencial: porque el arte textil es un lenguaje universal. Así como las palabras se transforman al cruzar fronteras, los hilos también hablan en distintos acentos, con diferentes materiales, colores, diseños y técnicas. Conocer los textiles de Perú, Guatemala, Japón o Nigeria no significa desplazar a los de Oaxaca, sino comprender que compartimos una historia común: la del ser humano que, desde tiempos remotos, aprendió a tejer para abrigarse, protegerse y, sobre todo, para expresarse.
En ese sentido, el Museo Textil de Oaxaca fue creado para quienes han nacido, crecido y viven o visitan Oaxaca. Es un espacio de disfrute en donde se abren las puertas de un universo lleno de colores que respiran al compás de las manos que los crearon, un lugar donde podemos sentirnos parte de algo que nos trasciende. Ofrece la oportunidad de reconocernos entre hilos: antiguos y nuevos, locales y de fuera, hilos que nos unen a otros pueblos.
Así, el MTO se mantiene fiel a su vocación: ser un espacio que celebra el arte de tejer como una forma de vida. Porque en cada hebra hay historia, en cada color hay memoria, y en cada puntada hay una posibilidad de encuentro y reencuentro. Por eso, más que un museo de Oaxaca, este espacio es —y seguirá siendo— el museo de quienes creemos que el textil es una manera de entender el mundo.
Un museo textil, sí, y de Oaxaca. Pero también del mundo que se teje, día a día, desde nuestras manos.