Boletín FAHHO Digital No. 48 (Mar 2025)

Rawi Hage en la Henestrosa: “Guerra, humor y literatura”

Freddy Aguilar / Shadi Rohana / Rawi Hage
Rawi Hage (derecha) y Shadi Rohana (izquierda) en la Biblioteca Henestrosa.

Desoladoramente vigente: la guerra como consecuencia de diferencias religiosas y la migración como consecuencia de la guerra son situaciones que dan pie a la creación literaria. Son también los ejes por los que transita la obra de Rawi Hage, quien durante dos semanas de enero visitó Oaxaca acompañando a su esposa, la también escritora Madeleine Thien, quien participó en una residencia junto con otros escritores.

Shadi Rohana, coordinador de la Cátedra José S. Helú de El Colegio de México, entusiasmado, nos hizo saber que el escritor estaría en Oaxaca; era la oportunidad para presentarlo al público y dar a conocer su obra. Shadi viajó a Oaxaca para moderar un conversatorio que se desarrolló en lengua árabe con traducción al español.

Como los personajes de sus historias, Rawi forma parte de la diáspora que escapa de la guerra civil en Líbano, primero a Chipre y, a los 18 años, a Estados Unidos para finalmente recalar en Canadá, donde estudia fotografía y comienza a escribir sus novelas. “Soy un escritor accidental”, sostiene Rawi, pues mientras viajaba por Canadá como fotógrafo se le exigía presentar documentación escrita de su trabajo. Como no era amigo de la “burocracia”, en lugar de informes en forma de relatos sobrios, presentó cuentos cortos puramente ficticios que inmediatamente tuvieron un mayor atractivo.

El conversatorio entre Rawi Hage y Shadi Rohana inicia con la lectura en inglés (por Rawi) y luego en español (por Shadi) del primer capítulo de su primera novela El juego de Niro: “Habían caído diez mil bombas y yo estaba esperando a George. Diez mil bombas habían caído sobre Beirut…” Esta es la historia de dos amigos, Bassam y George (apodado De Niro), apenas adultos y ya más familiarizados con la posibilidad de morir que con cualquier tipo de futuro.

Con esta primera novela, un escritor desconocido, un refugiado que escribe en una lengua extranjera, ganó el Premio Literario Internacional IMPAC DUBLIN 2008 y eliminó del concurso a competidores consagrados como Philip Roth, Thomas Pynchon y la reconocida escritora canadiense Margaret Atwood. La novela fue traducida a veinte idiomas.1

El título de la obra alude al personaje interpretado por Robert de Niro en la película The Deer Hunter (El francotirador), que trata sobre tres amigos que van de voluntarios a la guerra de Vietnam, donde practican el juego de la ruleta rusa. Rawi ha estado anteriormente en México, en la FIL Guadalajara, pero es su primera vez en Oaxaca; le parece un lugar muy lindo, y lamenta no haber aprendido español para poder comunicarse con los escritores que ha conocido en este encuentro, así como no haber coincidido con Francisco Toledo, de quien ha escuchado hablar.

Shadi: ¿Por qué escribir sobre la guerra? En su primera novela habla acerca de la guerra civil libanesa por medio de dos jóvenes.

Rawi: Son las etapas de un escritor, la primera tiene que ver con eventos importantes y/o difíciles que se han vivido, en mi caso fue la guerra civil libanesa. Y como alguien que ha vivido una guerra, sentía la obligación de escribir sobre esta y sobre la desesperanza y la pesadez que provoca, que no me dejaron otra alternativa. Soy lector desde mi niñez, y en el barrio, en el ambiente en que viví, tenía que hacerlo a escondidas porque leer ahí era una manifestación de debilidad.

Cuando escribí mi primer libro no sabía que formaba parte de algo más grande, que eran escritores libaneses escribiendo sobre la guerra. Después de la guerra hubo un tipo de silencio en los ámbitos oficiales. En Líbano no hemos vivido lo que Sudáfrica, por ejemplo, en donde se hicieron comisiones de la verdad cuando se acabó el aphartheid. Y tal vez debido a la falta de ese tipo de debate público la guerra en Líbano aún no ha terminado. De hecho ha tomado otra forma. Muchos artistas y escritores empezaron a documentar la guerra con su obra. Como son artistas, literatos, la guerra se convirtió en una ficción. No hay documentos oficiales que nos digan cómo fue la guerra. Así surgió mi primer libro, cuando de forma inconsciente colaboré con este grupo grande de escritores libaneses.

Cuando hay guerra, los recursos naturales y financieros son monopolizados por quienes están haciendo la guerra. Solo hay dos opciones: o participas o te marginas. Los que quedan al margen, deciden irse. Hablando de la escritura misma, el estilo en el que yo escribo es muy parecido a lo que pasa en la literatura árabe, en la que existe mucho la repetición. Viene mucho de los cantos religiosos que tomé para criticar, para atacar el fundamentalismo religioso causante de la guerra civil en mi país.

Al principio estudié fotografía, y cuando me gradué me encontré muy perdido, enfrentando la vida, buscando cómo pagar mis gastos (renta, comida), y con la foto no me daba para eso. Decidí intentar con la escritura. Para mi asombro, la escritura me dio más oportunidad de ganarme la vida.

Shadi: ¿Qué es eso que la guerra hace con la gente?

Rawi: La guerra siempre tiene dos caras; primero, se crea una especie de camaradería. Pero después las cosas comienzan a cambiar: la guerra es una cosa clasista, se crea una clase nueva, que es la que tiene el poder y se comporta como las mafias, como el crimen organizado, lo que lleva a la fragmentación total de la sociedad. A pesar de los bombardeos que viví, sentía que la gente era muy cercana una de la otra, tengo recuerdos bonitos de la solidaridad en mi barrio en medio de la guerra, y esto coexistía con la muerte que vivíamos diario. No podemos hablar de la guerra como algo abstracto. Cada conflicto bélico que hay en el mundo tiene una situación distinta. Y creo que la guerra de Gaza y Líbano hechas con Inteligencia Artificial, con mucha tecnología, son mucho más brutales que antes. Pero hablo como escritor, y cuando escribo de la guerra, como dice Nabokov, “todo se va en la literatura, todo desaparece y lo que queda son los efectos, el asombro, se queda el gusto por el lenguaje”; yo como escritor no puedo perder esto, no puedo solamente escribir de forma cruda sobre la guerra y perderme a mí mismo como escritor.

Charla de Rawi Hage y Shadi Rohana en la Biblioteca Henestrosa. Fotografías: Acervo BH

En mi segundo libro [Carnival, traducido al español como El ladrón de intimidades], que es acerca de la migración, hablo sobre otra guerra, la guerra del migrante. Surge de mi experiencia como emigrante en Nueva York, donde viví por mucho tiempo como indocumentado, sin papeles. Siendo migrante me encontré en otra guerra, pero más individual, más personal, porque la guerra civil era más colectiva, yo estaba con amistades y familia, padecimos la misma guerra, pero la guerra del inmigrante es muy aislada, muy personal. Mi segundo libro nace de mi experiencia como taxista en Montreal, ahí comencé a familiarizarme con el gremio de taxistas, donde la mayoría eran iraníes que emigraron a Canadá. Muchos eran comunistas, de izquierda, que escapaban del régimen del Sha. Todos eran gente muy inteligente, pero fueron obligados a trabajar como taxistas; razón por la que decidí escribir su historia, porque viví con ellos, y fue también mi propia historia.

Nos reuníamos en hogares comunes, donde sosteníamos pláticas muy largas. Algunos de los temas recurrentes eran la religión y la política. En mi escritura, la religión está muy presente porque crecí en una familia religiosa. Y luego como escritor, intelectual, artista comencé a preguntarme cuál es la relación que tiene mi sociedad con la religión. Dicha relación es muy especial, porque provenimos de una región donde surgieron las tres religiones monoteístas más importantes del mundo.

Cuando leo literatura latinoamericana, veo el tema del mito, como otra suerte de religión, que sigue muy presente en la literatura, pero también en la cultura, en la comida. Incluso ha habido (por ejemplo, con Octavio Paz) un tipo de llamado para una cierta generación de escritores latinoamericanos buscando un retorno a las mitologías de este continente. Lo que pasó en Medio Oriente fue lo contrario, de hecho, la religión vino a oprimir a las mitologías muy diversas que han existido en nuestra región. En México noto que la representación visual todavía existe, uno ve colores, uno ve formas, uno ve cosas que lee con los ojos. Mientras que para nosotros todo lo visual se convirtió en algo abstracto, hubo toda una época en la que la religión prohibió los íconos, prohibió las imágenes. Todo fue representado por medio de la escritura y lo visual comenzó a ser abstracto mediante ella. Cuando pienso en la cultura árabe, con el oriente del Mediterráneo, y la comparo con la de México, observo puntos de encuentro que tienen que ver con la política, pero en términos estéticos somos muy diferentes.

Mi lengua es el árabe, en Líbano viví entre el árabe y el francés. Pero cuando me encontré en EU era muy difícil encontrar libros en mi idioma, sentí como un tipo de separación, y bajo esas condiciones fue que escribí en inglés. En Canadá mis estudios universitarios fueron en inglés y en aquel entonces comencé a tener nuevas lecturas en esa lengua, comenzó todo lo del postmodernismo que me atrajo mucho y también me di cuenta de que si escribo libros en inglés se van a vender mejor.

Mi historia con la lengua es más que nada una necesidad. Creo que esta tiene que ser la postura de cualquier escritor, no pertenecer a ningún lado.

Shadi: En las imágenes que Rawi nos presenta en su escritura sobre la guerra siempre hay perros. Tiene una colección de cuentos llamada Stray dogs. Y también en su Beirut Hellfire Society los canes tienen ciertos privilegios.

Rawi: Mi visión filosófica de los perros despertó en el momento que leí a Homero. Cuando Héctor muere, sus compañeros piden tener su cuerpo, porque temían que los perros se lo comieran. En Líbano, cuando naces te asignan una religión y de ahí una secta. Según sea la secta se determinan los rituales que harás en tu vida, cómo te casarás, si te bautizas o no, el modo en que has de morir y cómo te enterrarán. En mi novela se crea una sociedad secreta que se dedica a la práctica de la cremación. Porque en Líbano, la religión islámica y la cristiana prohíben la cremación.

Acudí a este tema porque en el Líbano si alguien se quiere casar por lo civil, va a Chipre, se casa y vuelve al Líbano, pero los líderes religiosos, cristianos y musulmanes, amenazan a los jóvenes con negarles la sepultura cuando mueran. En esta sociedad secreta la cremación va acompañada con la libertad absoluta mientras viven. Cuando escribí esta novela sentí que la guerra había terminado, lo que abrió una ventana de oportunidad de escribir sobre otras cuestiones, como la muerte y la vida.

Shadi: ¿La risa es una suerte de resistencia?

Rawi: Sí, el problema de las dictaduras, del autoritarismo es que no tienen sentido del humor, no saben reírse. E incluso no entienden cuando uno se ríe en su cara, solo si lo haces muy personal. El humor siempre ha sido un tipo de lenguaje secreto para acabar con los regímenes, para hacer un cambio, para transmitir ciertos mensajes políticos. Por ejemplo, mi crítica a las religiones abrahámicas es que no tienen sentido del humor. Aunque no soy creyente, leo muchos textos religiosos y no encuentro nada chistoso, por eso tenemos mucha suerte al tener la literatura.

Son libros de Rawi Hage De Niro´s Game (traducido al español como El juego de Niro); Carnival (traducido al español como El ladrón de intimidades); Cockroach; Beirut Hellfire Society y Stray Dogs.

1 Berliner Künstler Programm


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