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Urge tratamiento para los árboles del Zócalo y Alameda de Oaxaca

Oaxaca de Juárez, Oaxaca.- Con el compromiso de dar seguimiento al manejo en la recuperación del higo del valle que la coordinación de Medio Ambiente de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca trasplantó al zócalo de la ciudad, este martes 6 de octubre, José Cibrián Tovar ˗especialista en plagas y enfermedades arbóreas˗ y Ranferi Maldonado ˗catedrático de la Universidad Autónoma de Chapingo y especialista en suelos y nutrición de árboles˗, estuvieron en la ciudad para determinar el estado en el que se encuentra el ejemplar en esta primera etapa.

“Se hizo el primero de ocho tratamientos al suelo con diferentes nutrientes y productos orgánicos para provocar un enraizamiento rápido y sano que le dé el vigor que requiere, también se aplicaron enzimas en la parte aérea para que el follaje se mantenga adherido y empiece a trabajar más rápido”, explicó Tovar.

El higo de ocho años que llegó al zócalo desde la comunidad de San Pedro Apóstol, Ocotlán, la madrugada del pasado 24 de septiembre, ha perdido un 30% de su follaje, pero se desarrollará con el paso del tiempo, para eso será necesario que el árbol mantenga un espacio con un radio de 10 m que le permita asimilar el sol; esto le ayudará a crecer sin deformidades que en un futuro se conviertan en riesgos para la población.

Manejo integral del arbolado

Aprovechando la visita de los especialistas se hizo un recorrido con las autoridades municipales, estatales e integrantes de la sociedad civil, que acompañaron a Tovar y Maldonado por la Alameda y el zócalo de la ciudad para conocer el estado de cada uno de los ejemplares ahí plantados, con la finalidad de realizar una propuesta de estudio de manejo integral del arbolado en estos sitios. En el transcurso de la visita se detectaron al menos dos árboles con un alto riesgo de caída o fractura: uno frente a Palacio de Gobierno y uno más frente al Museo de los Pintores Oaxaqueños.

Para rescatar el laurel del zócalo, bajo el cual se realizan conciertos, explicaron que serán necesarios diversos estudios, entre ellos una tomografía con un taladro de Pressler que llegue al centro del tronco para conocer los niveles de descomposición que hay en su interior.

“La pudrición en el laurel va del centro hacia afuera porque una conjunción de ramas en la parte superior provocó un espacio por donde hay escurrimiento de agua, lo cual ha deteriorado el tejido. Es necesario hacer una cirugía: levantar todo eso, quitarlo; sellar las heridas hasta llegar al tejido vivo y después ponerle una cubierta para que el agua no pueda pasar en esa zona”, dijo Tovar.

Será necesaria una tomografía a los árboles con mayor riesgo de colapso para conocer el porcentaje de pudrición que tienen sus raíces y el tronco, esto permitirá realizar un tratamiento con productos, en su mayoría orgánicos, que estimulen el desarrollo de las raíces y le permitan al árbol un mejor anclaje, además de la realización de podas que permitan el paso del aire entre sus copas.

Para el especialista, lo que dañó las raíces de los árboles del zócalo fue la compactación de suelo que se provocó por la colocación de concreto en las jardineras: “El último árbol que cayó tenía las raíces concentradas en el centro, donde estaba la tierra, pero toda la raíz debajo del concreto se murió y los esfuerzos del árbol por mantenerse de pie no fueron suficientes.

“Un árbol de estas características tiene una raíz con un radio de 15 a 20 m, pero cuando se cortan las raíces por compactación de suelo deja de tomar agua y de nutrirse, lo que el árbol hace es juntar las raíces en el centro, pero no le alcanza el espacio. Lo que pretendemos hacer es que pueda regenerarse en ese espacio que se tiene, y para eso se necesita agua, pero mucha del agua que cae en el zócalo se va hacia el sistema de drenaje, no se infiltra”.

Para lograr que el agua llegue a las raíces de los árboles serán necesarios pozos de absorción que permitan la infiltración. Por ejemplo: para un árbol de medio metro de perímetro son necesarios, por lo menos, cinco pozos de medio metro de diámetro con una profundidad de dos metros que permitan alimentar todo el sistema de raíces. “Es una alternativa imposible por toda la gente que hay alrededor de los árboles, pero que se puede aplicar cuando las autoridades lo decidan”.

Ordenamiento, una alternativa viable

Para mejorar la situación actual de los árboles del centro de Oaxaca también será necesario un ordenamiento del espacio que “aquí no hay; los árboles requieren espacio, la población también, pero acá en el zócalo hay mucha gente y por lo tanto muchos riegos para todos por una cuestión de higiene y de calidad del aire”. Por otro lado, continuó Tovar, “no se puede plantar, por ejemplo, en un mismo espacio unas cactáceas al lado de un árbol que necesita mucha agua, eso es una cuestión de ordenamiento”.

Ranferi Maldonado agregó que, como en todas las alamedas y áreas recreativas de las ciudades, siempre será necesario un mantenimiento permanente del arbolado, ya que “por la edad y por el tiempo que permanecen estáticos, los árboles van agotando las reservas de nutrimento, debido a que tienen crecimientos vigorosos. En el zócalo de Oaxaca vimos árboles muy longevos, algunos con un deterioro normal, otros con deterioro acelerado, pero nada que no se pueda recuperar porque en estos momentos la ciencia y la tecnología están para contribuir al desarrollo de estas plantas”.

El especialista en suelos dijo que una cultura de protección de la vegetación es importante para garantizar que los árboles crezcan vigorosos y resistentes, pero también será necesario contar con un plan de control de plagas y aplicación de nutrientes.

“Tenemos que establecer reglas que la sociedad misma debe respetar, como no tocar los árboles y no dañarlos; los puestos ambulantes son una fuente de daño: hemos visto que en las jardineras se instalan lavaderos, colocan clavos en los troncos, les amarran alambres y cuerdas que van deteriorando el desarrollo del árbol. Si el ser humano conociera la importancia de los árboles y las plantas pensaríamos de otra manera”, señaló el especialista, quien ha trabajado en el mantenimiento de árboles de más de 500 años.

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