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MARÍA TERESA ANDRUETTO, LA MUJER EN CUESTIÓN

Wendy Gil

–María Teresa ¿A qué huelen tus libros?

–Mis libros huelen a lo vital, a lo que conecta con la vida, al olor de lo particular, ¡Oaxaca tiene mucho de eso! Es como el hedor de América. Además, ningún libro mío es autobiográfico pero la vida misma se filtra en lo que uno escribe –respondió Ma-ría Teresa durante la presentación de su libro La lectura, otra revolución, el pasado 9 de diciembre en el Claustro del Centro Cultural San Pablo. La pregunta la formulé a partir de la lectura de su cuento “Olor a nardos” porque mientras lo leía pensaba en la importancia de los aromas, característica tan particular que nos hace diferentes al resto de los humanos y de las cosas. Y porque un libro puede oler diferente para cada uno de nosotros, saber diferente, sentirse diferente.

Andruetto es una mujer cariñosa, de voz dulce y ojos claros, de ascendencia italiana pero nacida en Arroyo Cabral, Argentina. Ha publicado novelas, cuentos, poemas, libros para adultos, niños y jóvenes, también ha escrito obras de teatro, su trabajo se vio coronado en el año 2012 cuando recibió el premio Hans Christian Andersen, otorgado por IBBY. Además de escribir, disfruta compartir su espacio vital con su familia en un paraje de las Sierras de Córdoba. Su obra está cargada de historia. Su padre influyó fuerte- mente en ella. Muestra de esto es su libro Stefano, que sin ser una biografía menciona situaciones reales de la vida de su padre y su exilio en Argentina. María Teresa también es romántica, tan romántica como su Árbol de lilas, libro que está dedicado a su esposo y a la historia de amor entre ambos. El pueblo que María Teresa habitó cuando era niña, al parecer, la marcó para siempre. Era un lugar que, como ella misma dice: ¡Vivía de la locura! Así que los recuerdos de su infancia se entremezclan con las invenciones en sus libros. También lo hace con su fascinación por los nombres. A ello se suma su gusto por los diarios, como en su primera novela publicada a los 39 años, aunque fue escrita a los 28, cuando tuvo que permanecer en cama mientras la muerte parecía estar muy cerca. Para Andruetto la literatura es memoria: la vida es memoria. Ella lo sabe bien porque le ha ocurrido que la vida misma fue acomodándose a una de sus novelas y no al revés.

Otra persona preguntó: –María Teresa, si tu vida fuese un poema escrito ¿cómo se llamaría?

–“La mujer en cuestión” o tal vez “Teresa”, porque este nombre me hace recordar a mi esposo y la primera vez que platicamos, cuando me dijo: “¡Teresa! ¿Cómo olvidar ese nombre?, si así se llama mi madre, así se llama mi hermana, así te llamas tú…”.

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