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OAXACA, CENTRO DE LENGUAS OTOMANGUES

A15Vidal Pineda

El Coloquio sobre Lenguas Otomangues y Vecinas (COLOV) llegó a su séptima edición y rindió un homenaje, el pasado 7 de abril, a Juan José Rendón Monzón, lingüista que dedicó muchos de sus años de estudio a las lenguas de Oaxaca.

Del 7 al 10 de abril, diversos especialistas y hablantes de lenguas otomangues y vecinas, convocados por la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova (BIJC) de la Fundación Alfredo Harp Helú de Oaxaca, se reunieron en el Centro Cultural San Pablo para intercambiar conocimientos y experiencias a través de conferencias y eventos culturales, fórmula mixta que ha caracterizado este coloquio bianual que, en ediciones anteriores, ha recordado a destacados personajes en cuanto a sus aportaciones al estudio y promoción de dichas lenguas como Mario Molina Cruz, Antonio de los Reyes, Thomas Smith-Stark, María Teresa Fernández de Miranda y Francisco Belmar.

Para esta edición, el coloquio se dedicó a la memoria del lingüista Juan José Rendón Monzón, nacido en la Ciudad de México en 1934, quien fue alumno del lingüista Mauricio Swadesh e investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Además de su trabajo con distintas lenguas indígenas en cuanto a su descripción, desarrolló materiales de alfabetización y de apoyo al desarrollo de la lengua escrita en una cercana colaboración con comunidades de Oaxaca. Su compromiso social lo condujo a refl exionar sobre la organización social de los pueblos de la sierra norte de Oaxaca desde una perspectiva de autodesarrollo. Falleció el 12 de abril de 2005.

El homenaje a Rendón Monzón concluyó con la inauguración de la exposición De la lingüística académica al diálogo cultural, en donde estuvieron presentes familiares, amigos y colegas, quienes compartieron con los asistentes algunas de las anécdotas del reconocido investigador. La exposición puede visitarse en los corredores superiores del Centro Cultural San Pablo, donde permanecerá durante tres meses. Durante la inauguración del COLOV, el doctor Sebastián van Doesburg, director de la BIJC, dio la bienvenida a los participantes y recordó que “en Oaxaca las lenguas otomangues tienen una situación muy particular”, ya que cuatro de ellas, en la época colonial, contaban con amplias tradiciones escritas: el zapoteco, el mixteco, el chocholteco y el otomí, de las cuales las primeras tres lograron su desarrollo escrito en Oaxaca.

Sin embargo —explicó Van Doesburg—, en la época de la Independencia la escritura en estas lenguas fue reprimida de manera agresiva y no se le reconocía como un valor cultural; las lenguas se veían como obstáculo para el desarrollo de la nación. Desafortunadamente, esta situación continuó así hasta fi nales del siglo XX, por lo que persiste una visión peyorativa que justifi ca la ignorancia y desconocimiento en cuanto a lo que representan estas lenguas culturalmente.

“Pero a la vez surge la consciencia de la importancia que encierra la diversidad cultural en el mundo humano actual y a partir de fi nales del siglo XX vemos un cambio en la apreciación de la diversidad lingüística en México y Oaxaca”; dijo, resaltando la importancia de la realización del COLOV. Cabe destacar que durante los días que duró el coloquio se contó con la presencia de especialistas como la doctora Mandana Seyfeddinipur, directora del Programa para la Documentación de Lenguas en Peligro (ELDP por sus siglas en inglés) de la Universidad de Londres, el doctor Michael Dürr de la Universidad Libre de Berlín, el Doctor Leopoldo Valiñas Coalla de la UNAM, quienes dictaron conferencias magistrales, y el poeta y activista nahua Mardonio Carballo, quien habló de las lenguas indígenas y los medios de comunicación. El acto cerró con un concierto de rap en zapoteco a cargo de los integrantes de Badu bazendu’.

Las lenguas otomangues son aquellas que descienden de una antigua lengua ancestral, hablada hace miles de años, llamada proto-otomangue por los investigadores. Todas se caracterizan, entre otras cosas, por ser lenguas tonales. Hoy sabemos que probablemente fueron hablantes de esta lengua ancestral quienes domesticaron el maíz.

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