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Un edificio como una sofisticada obra musical

Laure Nashed1

En México, los despachos de arquitectura de renombre trabajan predominantemente para clientes privados acaudalados. Debido a la situación política desfavorable del país, el alto nivel de corrupción y nepotismo, los proyectos financiados públicamente que prometen una arquitectura de alta calidad son una excepción. El Archivo General del Estado de Oaxaca es una rareza.

Del colorido tejido urbano a pequeña escala en las afueras del centro de Oaxaca, sobresale un gran volumen de color dorado. A pesar de su masividad y el lenguaje arquitectónico elegido, entre el brutalismo, el modernismo y la arquitectura industrial, el nuevo edificio en el borde del parque parece sorprendentemente cálido y acogedor. Visto desde el parque, se crea un efecto de camuflaje en el que el color, muy presente de la tierra circundante, se fusiona con el del gran edificio de archivos.

Los documentos centenarios relacionados con la historia del estado de Oaxaca habían sido almacenados previamente en locales inadecuados, por lo que la Fundación Alfredo Harp Helú abogó fuertemente por un nuevo edificio de archivos. El gobierno estatal ofreció el Parque de Las Canteras como sitio de construcción para un nuevo Archivo General del Estado de Oaxaca, un centro de convenciones, instalaciones deportivas, un centro de negocios y otros usos públicos. Por invitación de la Fundación, el arquitecto español Ignacio Mendaro Corsini diseñó una obra de arte total: desde el plan maestro de todo el parque hasta el último tornillo del mobiliario.

Catedral de la Memoria

El archivo, que protege el patrimonio histórico de Oaxaca, es accesible desde las dos fachadas del parque. Un volumen alto marca el vestíbulo de la entrada principal. A su lado, un largo techo de sierra orientado al norte cubre la sala de investigadores. En el vestíbulo, dos ventanas permiten ver los dos mundos paralelos del edificio: la sala de exposiciones para el público y el área de trabajo introvertida de los investigadores. Aunque la función principal del edificio está dedicada a la gestión de archivos, el Archivo General del Estado se consideran una extensión del parque con muros de protección para toda la población. Los pisos inferiores alojan las salas de cultura y eventos y los pisos superiores las salas para los investigadores y sus talleres de restauración. En el corazón del complejo hay siete volúmenes con estantes de dieciséis kilómetros de largo.

El complejo está dividido en diferentes volúmenes, algunos de los cuales están conectados por llamativos puentes. La ubicación y el tamaño de los edificios se determinaron teniendo en cuenta la población arbórea existente, la topografía y la estática sísmica que es esencial para Oaxaca. En medio del esplendor y la seriedad de la historia, los patios, inmersos en el silencio o la risa de los niños que juegan, están llenos de plantas, luces y sombras. El arquitecto, además, guía al visitante a través del edificio utilizando la luz del día. Los límites espaciales son a menudo apenas perceptibles, ya que los espacios interiores y exteriores se fusionan fluidamente entre sí.

Sonidos ocultos

El hormigón de color ocre de las paredes interiores y exteriores contrasta y se combina con una serie de elementos constructivos: numerosas obras en acero negro para la cancelería, las barandillas y una puerta de entrada de aproximadamente ocho metros de ancho con un impresionante sistema de giro que recuerda a las puertas de bóvedas de banco, puertas interiores y muebles de madera tropical y, finalmente, brise soleils en forma de rejilla y gárgolas de concreto formadas escultóricamente.

El Archivo General del Estado de Oaxaca es uno de esos edificios que uno quisiera descubrir durante horas o incluso días. Es como una de esas obras de música que se escuchan una y otra vez en busca de sonidos ocultos. El diseño está bien pensado, es sofisticado y coherente, a pesar de los numerosos elementos y el tamaño del complejo. El arquitecto y la Fundación siguen luchando para lograr un proyecto exitoso que, sin embargo, no se nota que aún no está terminado.

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Escrito para su proyecto de periodismo: “Learning from Mexico”, publicado en la revista suiza werk, bauen + wohnen

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