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Programa de apoyo al arte popular

Eric Chávez / Hector Meneses

El 14 de marzo de 2020, ante la inminente propagación del COVID19 en el país, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y sus filiales anunciaron el cierre de sus espacios públicos. Como un efecto dominó comercios y oficinas públicas y privadas en el estado de Oaxaca comenzaron a anunciar cierres para evitar la propagración de la enfermedad.

Uno de los sectores más productivos, y al mismo tiempo, uno de los más vulnerables, es el artesanal. En el estado de Oaxaca hay un gran número de familias que producen distintas expresiones de arte popular y que dependen económicamente de sus ventas. Ante este panorama, el 1 de abril anunciamos el Programa de Apoyo para la Activación de la Economía de las familias que producen artesanías en el estado.

El programa inició con una bolsa de apoyo de cinco millones de pesos. Los talleres o grupos conformados que hubiesen colaborado con los proyectos del Museo Textil de Oaxaca, Arte Popular FAHHO y Andares del Arte Popular fueron considerados para recibir un apoyo de hasta $40 000.00 pesos en compras de piezas. Poco tiempo después, el Programa se extendió por medio de alianzas con distintas instituciones y promotores del arte popular en trece estados del país, y se alcanzó una inversión total de 9.5 millones de pesos, los cuales benefician a un estimado de 1 603 familias de 118 comunidades en los trece estados. El Programa plantea tres objetivos principales: apoyar económicamente a las familias involucradas en los procesos de producción; ofrecer trabajo durante la contingencia para facilitar que las familias permanezcan en sus hogares y talleres mientras elaboran los pedidos, evitando salir y exponerse a contagios, y, por último, compartir los trabajos derivados de este proyecto en las plataformas digitales que buscarán promoverlos y comercializarlos para contribuir al ingreso de las familias creadoras.

La dinámica de trabajo se ha desarrollado bajo un esquema distinto al que solemos seguir debido a las limitantes que ha impuesto la distancia, el mínimo de personas reunidas en un mismo espacio y la dificultad (y riesgo) de transportarse de un lugar a otro. Así pues, los primeros meses de trabajo, correspondientes a las fases de exploración y definición de productos, se llevaron a cabo completamente de manera remota, a través de llamadas telefónicas, mensajería instantánea y videollamadas, con un gran número de envíos de fotografías, dibujos, bocetos y otros archivos.

El diálogo con los talleres familiares, grupos de trabajo y cooperativas para definir los productos a realizar fue un factor fundamental, detonante de este proyecto. La mayor parte del proceso creativo, en la definición de cada producto, ha surgido directamente de cada taller, a partir de sus conocimientos, intereses y experiencias. Las vivencias derivadas de la interacción con el laboratorio de diseño de Andares, así como con los talleres de creación y experimentación del MTO, brindaron una sólida plataforma sobre la cual se trabaja, conversa, retroalimenta y se generan nuevas posibilidades.

Una vez definidos los productos, se confirmaron los pedidos con un anticipo del 50%, garantizando así la compra de forma directa. En los casos donde se ha requerido, hemos facilitado el acceso a materia prima de buena calidad para que el resultado final refleje la inversión de tiempo y el esfuerzo que implican las distintas labores. De acuerdo con la lógica de este proceso, los productos por comprarse deberán de ser nuevos, es decir, no derivados de una producción hecha con anterioridad y almacenada en los talleres. Quienes han participado en este proyecto nos han expresado su aprecio sobre este punto en particular, pues ante un panorama oscuro, donde la falta de venta era una de muchas preocupaciones, el concentrarse en la creación y elaboración de nuevos productos ha permitido enfrentar la situación desde otra perspectiva.

En julio pasado recibimos los primeros resultados de este proyecto. No solamente hemos disfrutado en conjunto los frutos tangibles de esta iniciativa, sino que reactivamos las relaciones que se han entretejido con los años. Estos encuentros, moderados bajo los parámetros de cuidado que debemos seguir, nos han permitido conversar en torno al proyecto, surgido a partir de un evento inaudito e inesperado, con miras a incidir de forma directa en la economía familiar. Los testimonios que se incluyen en este Boletín son una pequeña muestra de las conversaciones y reflexiones que se han originado.

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