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Llorá, pero no olvides. A 100 años de Mario Benedetti

Alan Vargas Mariscal

El 14 de septiembre de 2020, Mario Benedetti hubiera cumplido 100 años. La obra del escritor uruguayo fue extensa y transitó prácticamente por todos los géneros literarios: escribió novela, cuento, ensayo, dramaturgia, poesía, guiones cinematográficos y canciones. Algunos de sus poemas se convirtieron en grandes éxitos al ser musicalizados por cantantes como Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat, Alaíde Costa, Nacha Guevara, Daniel Viglietti, entre otros. La adaptación al cine de su novela La tregua (1960), realizada por el argentino Sergio Renán, fue nominada, en 1975, al Oscar a mejor película extranjera, sin embargo, no resultó ganadora, imponiéndose ese año Amarcord, de Fellini.

Los primeros poemas publicados de Benedetti están fechados a finales de la década de 1940, sin embargo, el reconocimiento por su obra no llegaría sino hasta 1954, año en que publicó Poemas de la oficina. A partir de ese momento, su trabajo lírico se caracterizó por construirse con un lenguaje que preponderó la simplicidad y el discurso directo, con el objetivo primordial de comunicar. En palabras del propio Benedetti, “poetas comunicantes significa, en su acepción más obvia, la preocupación de la actual poesía latinoamericana en comunicar, en llegar a su lector, en incluirlo también a él en su buceo, en su osadía, y a la vez en su austeridad”.

El 27 de junio de 1973, Juan María Bordaberry, quien entonces era presidente de Uruguay, disolvió, con apoyo de las fuerzas armadas, la Cámara de Senadores y la Cámara de Representantes; acto seguido, instauró un Consejo de Estado “designado por el poder ejecutivo” que asumió las facultades legislativas, al tiempo que los militares fueron nombrados para desempeñar cargos en la estructura gubernamental y se suprimieron las libertades civiles. Estos sucesos marcaron el inicio de la dictadura cívico militar que asoló al país hasta 1985. El año del golpe, Mario era miembro del Secretariado Provisorio del Movimiento de Independientes “26 de marzo”, movimiento de izquierda que combatió la fascistización de Uruguay desde 1971. Al mismo tiempo, dirigía el Departamento de Literatura Latinoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República. Debido a su militancia contraria al régimen, Benedetti tuvo que salir del país exiliado hacia Argentina, lo que marcó fuertemente su obra posterior. Los poemas que Mario escribió durante el exilio intentaron construir una memoria de lo ocurrido en la dictadura. La militancia literaria de Benedetti se sostenía en la idea de que el arte es un instrumento de transformación y de lucha, de denuncia. De esta época datan algunos poemas que se convirtieron en testimonio de lo ocurrido, por ejemplo, “Zelmar”, poema en el cual hace un homenaje a su amigo Zelmar Michellini, uno de los fundadores de la coalición de izquierda Frente Amplio, y quien moriría asesinado en el exilio en Argentina.

A continuación les comparto un fragmento de “Hombre preso que mira a su hijo”, publicado en el libro Poemas de otros (1974). Para hacer memoria, para no olvidar. Galardonado en 1999 con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y en 2005 con el Internacional Méndez Pelayo, Benedetti murió el 17 de mayo de 2009, en Montevideo, debido a una enfermedad pulmonar crónica.

HOMBRE PRESO QUE MIRA A SU HIJO
(FRAGMENTO)

botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides
por eso no te oculto que me dieron
picana
que casi me revientan los riñones
todas estas llagas hinchazones y
heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me
borre
pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar
que tu viejo olvidó todos los números
(por eso no podría ayudarte en las
tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos
y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en qué esquina
en qué bar
qué parada
qué casa
y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar
una cosa es morirse de dolor
y otra cosa morirse de vergüenza

por eso ahora
me podés preguntar
y sobre todo
puedo yo responder
uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere
llorá nomás botija
son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos
gritamos berreamos moqueamos
chillamos
maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse
llorá
pero no olvides.

Joan Manuel Serrat y Mario Benedetti

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