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REGULARES Y SECULARES EN EL ARCHIVO DE TEHUANTEPEC

En los registros de los sacramentos se puede seguir analizando la información sobre los párrocos, pero por ahora basta para demostrar que el archivo de Tehuantepec conserva pruebas de esta ocupación alternativa entre clero secular y regular, como sucedió en muchas otras parroquias.

Ana Luz Ramírez Sánchez

El archivo de la parroquia del Sagrario de Santo Domingo Tehuantepec es uno de los más valiosos del estado de Oaxaca. En su mayoría está integrado por los registros de la administración de los sacramentos, los cuales conformaron las series documentales de Nacimientos, Confirmaciones, Comuniones, Informaciones Matrimoniales y Defunciones. Esta parroquia atendía las necesidades espirituales de la feligresía dentro de una amplia jurisdicción territorial, pues se conservan los libros de muchos pueblos aledaños. Por eso se erigió como cabecera de una nueva diócesis a finales del siglo XIX. En 1545, por iniciativa de fray Bernardo de Alburquerque, en Tehuantepec, se construyó una vicaría auspiciada por Cocijopí, desde donde los dominicos iniciaron la evangelización de todo el territorio. Sin embargo, en el archivo parroquial no existe información sobre la primera época de las labores misionales. El libro más antiguo es un registro de defunciones fechado en 1699. Es probable que los primeros expedientes se trasladaran junto con los frailes dominicos o se perdieran por innumerables descuidos. En la Nueva España, las fundaciones de las órdenes mendicantes cumplían las mismas funciones que una parroquia. Los frailes incluso podían administrar los sacramentos durante la evangelización de los naturales. A la larga, esto provocó disputas con el clero secular, que pretendía recuperar el control de las parroquias en el siglo XVIII. Esto se puede investigar en la normatividad eclesiástica, pero también en el Archivo de Tehuantepec, que conserva innumerables testimonios del proceso de secularización. Es posible indagar la ocupación de la parroquia por las rúbricas de quienes realizaron las anotaciones en los libros sacramentales. Los encargados anteponían los títulos de fray o bachiller a sus nombres, lo que representa un indicio del establecimiento de religiosos o seculares. Al analizar los registros de Defunciones se puede observar que de 1699 a 1754 la parroquia fue encomendada a los frailes, mientras que desde 1755 a 1793 se inscriben bachilleres, aunque existen casos donde sólo indican “yo el cura”. En 1793 la parroquia volvió a ser ocupada por los frailes dominicos. Así lo atestigua un libro de la Sección Disciplinar, de la Serie Cuentas, “Libro en donde se asienta el gasto de este convento de Nuestro Padre Santo Domingo de Tecoantepec desde la venida de los RRPP, que fue el primero de octubre del año de 1793, siendo prior el muy reverendo padre ministro fray Manuel Rodríguez”. En él se indica que “[a los dominicos] se nos restituyó después de treinta y nueve años, que le habíamos dejado en poder del clero secular; encargándonos al mismo tiempo de la Doctrina, y Curato de esta Villa, por permuta que se hizo, con la aprobación de S.M., por el curato de Tlacolula”. Estos treinta y nueve años coinciden con el último año de ocupación de los frailes dominicos en 1754. Los dominicos se quejan del “deplorable y lastimoso estado en que se encontraba el convento”, de que las celdas se encontraran más sucias e inmundas que una carbonera, que el refectorio había servido hasta de cabelleriza, etc. Además, los frailes anexan una lista de los gastos erogados para comprar cal, ladrillos, madera, tejas, fierros, ventanas, puertas o los pagos de peones y pintores. Así como los recursos invertidos en la compostura de bóvedas, altares, retablos, púlpitos, lienzos, blanqueo y pintura de la iglesia. El libro también enlista los desembolsos para la compra de productos locales, vestuario y calzado, material litúrgico como hostias, y pagos a personal de servicio como cocinero, tortillera, dispensero, aguador y barbero. Igual registra los cargos para las fiestas patronales o los obsequios a los vecinos. Las anotaciones del libro de gas- tos parecieran terminar en 1796, pero se reanudan en 1816.

A partir de esta fecha, muestra la administración económica de la parroquia de Juchitán con una caligrafía distinta, es probable que reutilizaran sus fojas en blanco. En los registros de los sacramentos se puede seguir analizando la información sobre los párrocos, pero por ahora basta para demostrar que el archivo de Tehuantepec conserva pruebas de esta ocupación alternativa entre clero secular y regular, como sucedió en muchas otras parroquias.

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