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MEMORIA DE UN TEMBLOR OCULTA EN LA MIXTECA. EL ARCHIVO MUNICIPAL DE SAN SEBASTIÁN TECOMAXTLAHUACA

Otro de los documentos del archivo municipal de Teco es un convenio de coordinación celebrado entre el gobierno estatal y el ayuntamiento de San Sebastián Tecomaxtlahuaca, cuyo fin era unir esfuerzos para la reparación de viviendas, del Palacio Municipal, del templo y las escuelas.

Gerardo Ramos Martínez 

El 24 de octubre de 1980 a las 8:55 am tuvo lugar un fuerte temblor trepidatorio de siete grados de intensidad, cuya duración fue de un minuto con 45 segundos y que afectó la zona limítrofe de los estados de Oaxaca, Puebla y Guerrero. El epicentro fue identificado a 60 kilómetros de distancia de Huajuapan de León, cabecera del distrito mixteco, en el estado de Oaxaca. Por ese entonces Huajuapan contaba con cerca de 45 000 habitantes y, según reportes de la época, fue la población más afectada, con cincuenta muertos y más de 300 heridos; además, el noventa por ciento de sus construcciones resultaron afectadas parcial o totalmente. Los puentes y caminos colapsaron, lo que imposibilitó la comunicación con el resto del estado. 

Siendo una de las ciudades más pobladas y mejor comunicadas de Oaxaca es comprensible que existan estudios relativos al impacto que tuvo este movimiento telúrico, pero ¿qué sucedió con las demás poblaciones de la mixteca? ¿En qué medida fueron afectadas? ¿Cómo enfrentaron este desastre natural? Existen pocos registros por parte del Servicio Sismológico Nacional, pero no hay escritos sobre lo acontecido en los pueblos de esta región. Éste es el caso de San Sebastián Tecomaxtlahuaca. Perteneciente al distrito de Juxtlahuaca, este municipio se encuentra situado a 296 kilómetros de distancia de la capital de Oaxaca. Teco, como usualmente se le conoce, también fue severamente afectado por dicho temblor. Tras la organización de su archivo municipal realizada por ADABI Oaxaca, se han logrado identificar diversos documentos que dan testimonio de lo acontecido tras el temblor que azotó esta zona. 

A tan sólo 17 días de haber ocurrido el siniestro natural, se llevó a cabo un censo de la población afectada. De ahí se desprende que las estructuras de los edificios principales, como el Palacio Municipal, el mercado, la cárcel pública, el teatro municipal, el templo de San Sebastián Mártir, la Casa Comunal, el templo parroquial y la casa coral, resultaron severamente dañadas. Esto trajo como consecuencia el derrumbe parcial o total de los inmuebles y su posterior reconstrucción. También se logró identificar un listado de jefes de familia cuyas casas de adobe quedaron completamente destruidas. 

Otro de los documentos del archivo municipal de Teco es un convenio de coordinación celebrado entre el gobierno estatal y el ayuntamiento de San Sebastián Tecomaxtlahuaca, cuyo fin era unir esfuerzos para la reparación de viviendas, del Palacio Municipal, del templo y las escuelas. El monto destinado a la reconstrucción de las edificaciones ascendía a $126,000 pesos, el dinero fue asignado por el gobierno federal dentro del programa “Emergencia Región Mixteca”. 

Pero la reconstrucción de Teco no sólo fue con fondos del erario. Un oficio resalta el hecho de que los tecomaxtlahuaqueños ayudaron de forma considerable, aportando mano de obra no calificada, así como material de la región. Existen en el Archivo dos documentos que dan testimonio acerca de la participación de los habitantes en la reconstrucción, especialmente del Palacio Municipal. El primero es un listado que contiene los nombres completos y los días que laboraron los varones; el segundo es un listado de mujeres que elaboraban tortillas hechas a mano destinadas a alimentar a los trabajadores que estaban en la remodelación del inmueble. 

La identificación de estos documentos permite reconstruir un hecho que trastocó la cotidianidad de San Sebastián Tecomaxtlahuaca. El trabajo de rescate de los archivos es importante para que estas historias no queden encapsuladas sólo en la memoria de sus actuales habitantes, sino que sean rescatadas y divulgadas. Y por qué no, que sean objeto de estudio el día de mañana. Pero para ello se tiene que seguir trabajando en el rescate de este acervo documental, instar a las autoridades municipales a seguir impulsando la organización de sus archivos; todo ello en aras de preservar la memoria de cada comunidad que, en conjunto, forman el engranaje de la memoria colectiva del país. 

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