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JUGAR EN LOS MUSEOS: EXPERIENCIAS DIDÁCTICAS DESDE EL MIO

el MIO propone al visitante un recorrido a partir de experiencias didácticas, sesiones de juego y expresiones que buscan que los participantes exploren sus conocimientos.

Gerardo Rodríguez Álvarez

En el MIO el público descubre un espacio que invita a interactuar con la historia, la cultura y algunos de los aspectos más cotidianos de la riqueza cultural de Oaxaca y México, mediante el juego y la expresión artística. Es aquí donde nos encanta decir que se trata de un museo lleno, no de cosas por ver, sino de cosas por hacer.

Como espacio educativo, el Museo reconoce que los visitantes no llegan como una hoja en blanco. Al estar en contacto con el patrimonio, y ser partícipes de un cierto número de manifestaciones culturales, tanto niños como adultos, sean o no de nuestra entidad, poseen una riqueza cultural.

Es por ello que el MIO propone al visitante un recorrido a partir de experiencias didácticas, sesiones de juego y expresiones que buscan que los participantes exploren sus conocimientos. Estas experiencias tienen la intención de explorar diversas áreas del patrimonio por medio del juego.

Una de las experiencias didácticas que puede ejemplificar esta idea es “¿Será melón o será sandía…?”, una experiencia gastronómica que explota la curiosidad mediante el tacto, el gusto y el olfato, para reflexionar sobre las aguas frescas y los ingredientes que las componen. Así, con este juego tan sencillo, los niños reconocen sabores conocidos y descubren algunos otros, al mismo tiempo que se genera una cercanía con el patrimonio culinario de México. En algunas de las manifestaciones más cotidianas, el niño utiliza sus propios conocimientos, los reafirma y encuentra nuevas formas de interpretarlos.

El juego en el museo también es una estrategia que puede permitir la construcción de conocimiento por medio de la exploración creativa y el diálogo con otras manifestaciones del arte. Con jugar a ser artista o reinterpretando obras pictóricas de maestros del arte oaxaqueño, el niño es capaz de reapropiarse del arte, dotarlo de otros significados o cargarlo de significados propios. De esta forma, los niños generan por sí solos nuevas propuestas, conversan con el artista o se vuelven capaces de entender el arte de formas nuevas, convirtiéndose en actores y no en meros espectadores dentro del museo.

Los museos son espacios cambiantes, la forma en que aprendemos en los museos también cambia. Experiencias didácticas, como las que ocurren en MIO cada día, proponen el juego como la estrategia apropiada para que el público, tanto adulto como infantil, sea el constructor de su propio aprendizaje. Es importante regresar al juego como estrategia dentro de los espacios culturales y los museos, generar momentos que estimulen la creatividad, reten a la curiosidad y permitan a los públicos reflexionar sobre su entorno.

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