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UN CONCIERTO, UN HOMENAJE, DOS ESTRENOS

Fernando Lobo

I. Guelaguetza

En el año 1923, Juan León Mariscal (Oaxaca, 1895), estudiante del Conservatorio Nacional de Música, gana un concurso de composición en la categoría de allegro sinfónico, superando a autores mexicanos ya reconocidos. Gracias a eso obtiene una beca para seguir sus estudios en el Conservatorio Stern de Berlín. Ahí participa en un concurso de preludio y fuga, organizado para celebrar los doscientos años de la fundamental composición Clave bien temperado, de Bach. Y vuelve a ganar, esta vez venciendo a músicos nacidos en la tierra de Bach.

Mariscal regresa a México, donde ya está en marcha el movimiento nacionalista revolucionario que abarcaría todos los ámbitos del arte. Chávez, Ponce y Revueltas, maestros de la época, buscan un estilo propio en la música sinfónica mexicana, un estilo que rescate historia y tradiciones locales, y que al mismo tiempo trascienda de lo clásico hacia lo contemporáneo. Gradualmente, Mariscal va desplazando sus influencias postrománticas, y en 1936 estrena la sinfonía Guelaguetza en Ciudad de México.

Paradójicamente, esta pieza, compuesta para homenajear a la tierra natal del compositor, nunca había sido ejecutada en Oaxaca, debido a la gran cantidad de instrumentos que la obra exige, y cuyos ejecutantes no existen en la Orquesta Sinfónica de Oaxaca: arpas, órgano, corno inglés, clarinete bajo, contrafagot, etcétera. El sábado 9 de marzo de este año, gracias al apoyo de la FAHHO, Guelaguetza fue estrenada con orquesta completa, cuatro solistas y un coro de ochenta integrantes, en el teatro Macedonio Alcalá. El mismo programa se presentó el domingo al mediodía.

II. Oratorio de los salmos

Un salmo es una forma de poesía religiosa. El Libro de los salmos es un conjunto de 150 cantos de la tradición hebrea, que aparece tanto entre los textos sagrados del judaísmo como en las biblias cristianas. Escritos como alabanzas para ser cantadas en la liturgia, los versos de los salmos suelen ser breves y elípticos: su interpretación queda a cargo de quien los escucha.

Ryszard Rodys (Varsovia, 1970), compuso la obra sinfónica Oratorio de los salmos, ordenando textos originales del Libro, esencialmente expresivos, para obtener una forma narrativa en lengua española. Así, la música y las palabras nos cuentan la historia del mundo contenida en las sagradas escrituras, desde la creación del mundo y la felicidad del Edén, pasando por el pecado y la posterior ruina de la humanidad, hasta la purificación por la justicia divina y la esperanza de vivir en paz y amor. “¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!”, canta el coro.

La obra está dedicada a Alfredo Harp Helú, como una expresión de gratitud por su incansable labor filantrópica y un homenaje en la celebración de sus 75 años. El estreno mundial de Oratorio de los salmos se llevó a cabo en esa misma velada de sábado en el Alcalá, un concierto a teatro lleno, una orquesta en plenitud, un homenaje y dos estrenos.

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