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DONACIÓN DEL INSTITUTO IBEROAMERICANO DE BERLÍN A LA BIJC

Rasheny Lazcano

La BIJC busca ser un espacio de referencia donde puedas consultar libros que abordan temas de lenguas y culturas de Oaxaca. También puedes descubrir, en los congresos que organizamos, los últimos progresos de investigaciones académicas , ya sea sobre lingüística, activismo lingüístico, arqueología, filología, etnohistoria y una variedad muy grande de temas que representan el abanico cultural que ofrece el estado de Oaxaca en temas mesoamericanos. Por último, si tu interés no es la cultura escrita, sino el uso de las lenguas en su forma oral, puedes venir a escuchar conciertos de música cantada en lenguas oaxaqueñas o aprender a comunicarte en alguna de las dieciséis lenguas de las cinco familias lingüísticas que se hablan en el estado por medio de nuestra oferta de cursos y talleres. Esta línea de traba- jo ha marcado nuestra personalidad y definido nuestro acervo desde que abrimos en 2012.

Desde entonces hemos ido aumentando el acervo de investigación con varias colecciones especializadas sobre Oaxaca, incluyendo el Fondo John Paddock (arqueólogo y etnohistoriador, alumno de Ignacio Bernal, que se especializó en el estudio de las culturas de Oaxaca), los archivos personales y la biblioteca del lingüista Thomas Smith Stark, especialista en lenguas zapotecas, las notas y fotografías de Irmgard Weitlaner Johnson, quien en vida fue la principal autoridad en textiles de México, los mapas y planos del arquitecto porfiriano Francisco Tort, el Fondo Luis Castañeda Guzmán, con los documentos históricos sobre Oaxaca reunidos por este historiador
oaxaqueño, los documentos del notario Alfredo Castillo, el Fondo El Gallo, con los libros contables de esa famosa tienda, el Fondo Emily Rabin, especialista en la cronología de los códices mixtecos, y los documentos históricos reunidos por el empresario oaxaqueño Luis Fernández del Campo Moguel. El objetivo de estos esfuerzos ha sido dotar a la sociedad en general, y a académicos enfocados en Mesoamérica y la historia de Oaxaca en particular, de un espacio en donde puedan encontrar información para realizar sus investigaciones, y así profundizar nuestro entendimiento de las culturas y las sociedades que vivieron en lo que hoy llamamos Oaxaca.

Dicho esto, actualmente nos visitan un número cada vez mayor de investigadores de muy diferentes orígenes y perfiles que aprovechan las colecciones. Uno de nuestros visitantes frecuentes es el Dr. Michael Dürr de la Freie Universität Berlin (Universidad Libre de Berlín), quien, en su última visita, vino acompañado de la Dra. Ulrike Mühlschlegel, directora del Departamento de Servicios al Público y responsable de la colección de México del venerable Ibero-Ame- rikanisches Institut en Berlín (Instituto Ibero-Americano de Berlín), con quienes hay una estrecha relación de intercambio académico, bibliográfico y de estudiantes. Recientemente, tuve la oportunidad de conocer personalmente el Ibero-Amerikanisches Institut, en donde la Dra. Ulrike me contó cómo se formó uno de los institutos de estudio y diálogo intercultural más importantes de Europa en lo que toca a América Latina e Iberoamérica. Me contó que una de las tres colecciones más importantes con las que se formó ese instituto fue una donación que Plutarco Elías Calles, entonces presidente de México, donó a Alemania en 1924. Cuando el general Calles visitó Berlín por unos meses, en donde conoció al Dr. Hermann B. Hagen, profesor auxiliar de Geografía en la Universidad de Marburgo, éste le comentó la dificultad de hacer estudios sobre México en Alemania por la falta de material bibliográfico actualizado, a lo que el general Calles prometió “abundantes envíos” para ser puestos a disposición de estudiosos. Poco tiempo después el Dr. Hagen viajó comisionado oficialmente a México para cooperar en tareas de selección y adquisición de material, lo cual realizó entre 1926 y 1927. La donación del gobierno de México, constituida con la ayuda de numerosos científicos, instituciones y universidades, resultó en más de 25 000 libros, folletos y revistas, unos 1 400 mapas y abundante material de fotografías, en su mayor parte ilustrativas de la arquitectura colonial. Esta colección, conocida como “Colección Mexicana”, estuvo en un principio en el Instituto Geográfico de Marburgo, pero en 1930 se incorporó al Ibero-Amerikanisches Institut bajo el nombre de “Sección Mexicana”. Desde que se fundó el Ibero-Amerikanisches Institut, ha pasado por muchos retos y desafíos en cuestión de catalogación, mantenimiento de acervo y divulgación del conocimiento, sin mencionar su difícil paso por la época nazi. En 2017, la colección de libros pasó la marca de un millón, aparte de más de trecientas colecciones de investigación. Nosotros en la BIJC, como una biblioteca joven y en constante proceso de consolidación, volteamos a ver un instituto modelo ya con largo camino andado y con una agenda que combina las funciones de centro de investigación, centro de información y centro cultural.

Agradecemos al Ibero-Amerikanisches Institut por la donación de trece obras clásicas de la filología indoamericana de Alemania a la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova. Entre ellas se incluyen trabajos de Leonard Schutze Jena (sus traducciones del Po- pol Vuh y de partes de la obra de Bernardino de Sahagún, y su magistral estudio etnográfico de los mixtecos, pipiles y pueblos de Guatemala); Karl Anton Nowotny (su clásico estudio de los códices mánticos); Walter Lehmann (traducciones de los Anales de Cuauhtitlán, de partes de la obra de Chimalpain Quauhtlehuanitzin y de los llamados Coloquios de Sahagún); el registro de la tradición oral en nahuatl de Durango por Konrad Theodor Preuss; y el registro de la tradición oral nahuatl de Veracruz por Luis Reyes García y Dieter Christensen.

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