Nuestro compromiso es por México

Close Icon
   
Contact Info     @FundacionAHHO

LORENZO BECERRIL, FOTÓGRAFO DE LOS FERROCARRILES MEXICANOS

Fernando Aguayo

Hasta hace poco tiempo el fotógrafo mexicano Lorenzo Becerril Sánchez Barquera (Tula, Hidalgo 1839-Vera- cruz 1899) había sido considerado solamente un importante retratista de estudio. Es a partir de una investigación reciente que se descubrió la faceta de este artista como fotógrafo de exteriores. Con un inventario de tres mil imágenes distintas de las llamadas “vistas mexicanas”, sobresalen singulares registros de los ferrocarriles mexicanos. Es, sin lugar a dudas, el fotógrafo mexicano del siglo XIX con el más amplio catálogo fotográfico a la venta, compilado en su Álbum fotográfico mexicano. La producción de Lorenzo Becerril es semejante a las de famosos artistas extranjeros como Alfred Briquet y William Henry Jackson.

Situados en el tema del ferrocarril, es evidente la existencia de semejanzas entre la producción de los fotógrafos extranjeros y la de Lorenzo Becerril, pero también de peculiaridades que son importantes de resaltar.

La presencia humana en sus fotografías. En el siglo XIX, de manera general, la frase “imágenes del ferrocarril” significaba estaciones, locomotoras y, sobre todo, grandes puentes. Con esta idea en mente, algunos fotógrafos lograron tomas en las que no aparece persona alguna. Otros colocaron intencionalmente a sus ayudantes para que la pequeñez de la referencia humana contrastara con la grandiosidad de las obras materiales o del equipo ferroviario. También hubo artistas que no pudieron evitar la presencia de trabajadores, curiosos o, en el caso de grandes eventos, la multitud que se mostraba gozosa alrededor de los trenes. Como contraste, Becerril no pretendió controlar la presencia de las personas. En sus imágenes los sujetos no fingen trabajar para salir en la foto, sino que trabajan en el momento en que se hizo la toma; no han sido acomodados como referencia de los puentes, sino que posan gustosos en el lugar que ocupan. En particular las mujeres dejan de ser elementos pintorescos de las fotografías y, aunque lejos de la cámara, aparecen en los registros.

La cercanía con sujetos diversos. México ha sido siempre un país con grandes desigualdades sociales. En las fotografías del ferrocarril esas desigualdades se pueden percibir en la forma en que los operadores de cámara acomodan a las personas al hacer sus tomas fotográficas; incluso, en caso de que existan sujetos de diversos estratos sociales, en las imágenes aparecen “ordenados” por jerarquías. Podemos decir que la mayoría de las fotos insisten en la desigualdad; en cambio las imágenes que generó Becerril, aunque no escapan totalmente de este discurso, muestran una cercanía con la diversidad de sujetos alrededor de las instalaciones ferroviarias.

La variedad de las compañías. Una característica de los fotógrafos extranjeros es que centraron su atención en las grandes líneas ferroviarias; en cambio, Lorenzo Becerril, además de hacer esos registros de las grandes empresas, incluyó diferentes ferrocarriles regionales, locales y hasta los que servían en minas y otras instalaciones industriales, muchos de ellos de los llamados de “tracción de sangre”; es decir, los que se movían con la fuerza de mulas y caballos. Todo para construir su monumental proyecto de vistas: Álbum fotográfico mexicano.

El registro de aspectos “no convenientes” del ferrocarril. Casi todos los fotógrafos decidieron registrar al ferrocarril como una serie de instalaciones “modernas” en un contexto atrasado. Esa es la razón por la que insisten en hacer tantas tomas fotográficas de los puentes de hierro, cuando los construidos con este material eran menos que los de madera. Para poner un ejemplo concreto diremos que, en 1873, el Ferrocarril de Veracruz tenía 158 puentes de diversas dimensiones en su línea, la mayoría de esos puentes estaban construidos de madera y solamente unos cuantos fueron elaborados con hierro como material base. Sin embargo, las fotografías que sobreviven del Ferrocarril Mexicano y que se han publicado muestran precisamente esos puentes “modernos”. En cambio, en las fotografías de Becerril podemos contemplar la diversidad de puentes y a sus constructores.

Grandes viaductos y puentes de madera, uso festivo de los ferrocarriles, presencia de mujeres en los lugares de trabajo, entre otros temas, nos legó Lorenzo Becerril en sus fotografías. Estas imágenes están casi ausentes en la producción de otros fotógrafos. Esta es una buena razón para dar a conocer su obra y, sobre todo, para insistir en la necesidad de profundizar en la investigación de su vida y trabajo. Sirva esta exposición fotográfica para recuperar parte de la historia todavía incompleta sobre los productores de imágenes mexicanas.

 

 

 

Los comentarios están cerrados.