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EL CENTENARIO

Haydeé Cruz

La Casa del Pueblo es una construcción que tiene 108 años de antigüedad, conocida como “El Centenario” por haber sido edificada en 1910 con motivo de los cien años de la Independencia. Los sismos de septiembre la afectaron gravemente, pero la FAHHO ayuda a reconstruirla con el fin de preservar la historia y la cultura de Ixtaltepec.

En sus inicios, la Casa del Pueblo era una escuela. En 2014 se rehabilitó para albergar la biblioteca municipal y un auditorio, donde los pobladores asistían a proyecciones de películas y talleres de lectura.

Reconstruir la Casa del Pueblo es resguardar muchas historias de personas que recorrieron sus pasillos y vieron pasar sus años, pero también dejar a las nuevas generaciones parte de sus raíces e historia, por esa razón realizamos una recopilación de testimonios, para conocer, de voz de los habitantes de Ixtaltepec, la historia y el sentimiento hacia El Centenario.

Iris Guerra es una joven originaria de Ixtaltepec. A sus 25 años, recuerda que su mamá le platicó que la Casa del Pueblo fue el lugar donde ella estudió hace mucho tiempo. Después pasó a ser biblioteca municipal, había diferentes tipos de actividades y un centro de computación, aunque hace tres años aproximadamente se construyó el Poliforo y entonces lo dividieron, porque seguían dando talleres de guitarra y otros, conservaba los libros más antiguos, había eventos culturales y escolares.

Sobre la reconstrucción, dice: “Está bien porque (…) es un edificio de tiempo, podríamos decir, una reliquia. Todavía lo vamos a tener”.

Eneida Palomec Toledo, de 64 años, quien se denomina “orgullosamente ixtaltepecana”, menciona que fue en la Casa del Pueblo donde estudió la primaria hace más de cincuenta años, pero que fue en sexto grado cuando se terminó de construir la escuela “Margarita”, y entonces se pasaron
ahí. “Era la escuela El Centenario, bueno, su nombre real de la escuela es Ignacio Ramírez, pero todos lo conocíamos como El Centenario”.

Estuvo cerrado por un tiempo, luego se le dio mantenimiento y se convirtió en la Casa del Pueblo, donde daban clases de danza, manualidades, como una casa de la cultura. “Me dio mucha tristeza cuando se cayó, pensé que la iban a derribar, ¡Ay noo! Yo no quería que la derribaran porque es un buen recuerdo. Ya después vimos que la estaban apuntalado. Es muy buena idea reconstruirla, porque es un edificio histórico, un centenario. Solamente la casa de mi mamá era el otro centenario, ella compró su casa en 1946, ¡y ya estaba la casa construida!”.

Dice con tristeza: “Todas las casas antiguas que estaban, ya se cayeron, ya no va a haber casas de tejas porque ahorita puro colado. Es un cambio brutal”.

El señor Alejandrino Toledo, de 80 años, comenta que la escuela El Centenario se construyó con la cooperación de todo el pueblo, porque en cada fiesta que se realizaba los invitados daban una contribución voluntaria. “Todos los que hacen fiesta, cooperación, apuntamos su nombre, veinte centavos, treinta centavos para El Centenario, todo lo que se reunía ahí era para ayudar a la escuela, por eso lleva el nombre de El Centenario. Toda la gente cooperó”.

Cuenta que el edificio tenía un águila de barro. Cada vez que se caía, un señor que ya murió la tallaba para volver a colocarla. Destaca que antes no obligaban a ir a la escuela; que a él le preguntaron una vez si iba o no, decidió que no. En el sismo perdió a su esposa y quedó lastimado de la pierna al caerles la casa encima. Pide que, si se va a reconstruir la casa del pueblo, esté bien reforzada, no se vaya a caer.

La señora Guadalupe Toledo Villanueva, de 98 años, nos cuenta que asistió a la escuela El Centenario sólo tres años porque el maestro era muy estricto, golpeaba a los alumnos y eso no le gustaba. Recuerda que algunas veces decía que iba a la escuela, pero no entraba. Dice que la reconstrucción está bien porque “va a tener Ixtaltepec un recuerdo” después de la destrucción dejada por el sismo.

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