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CINCO AÑOS EN EL PAÍS DE LOS NUBES

Nicholas Johnson

Cuando me toca dar una visita guiada en el Museo Textil de Oaxaca, mi parte favorita es cuando llegamos al enorme mapa que entregó CONABIO (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad) en 2014, en celebración por la publicación conjunta realizada con el MTO en 2013. No importa el origen o la formación de quienes nos visitan, siempre quedan fascinados con el trabajo laborioso, denso, con información sobre el textil, la geografía, la lingüística y la historia natural, presentada en una forma gráfica e inmediatamente atractiva. Las dos caras del cartel titulado “Hilos del país de las nubes” siempre provocan conversaciones fascinantes con los visitantes, charlas que van desde el arte, las lenguas, el diseño, la diversidad biológica, los sistemas de mercado, la apropiación cultural y muchos temas más. Cada visita es diferente, y me sigue sorprendiendo cómo el cartel continúa ofreciendo elementos que sirven para ilustrar cada discusión. Aún cuando no se realiza una visita guiada por el museo, el cartel se ha convertido en una parada obligada para cada visitante, igual de icónico que el muro del patio principal. Incluso he visto a personas tomándose una “selfie” con el mapa, como si éste fuera una estrella famosa.

El cartel refleja innumerables horas de trabajo de muchas personas, pero principalmente es un testigo del conocimiento del doctor Alejandro de Ávila –curador y asesor del MTO y director del Jardín Etnobotánico–, adquirido a través de una vida dedicada a la investigación, una labor de amor. El mapa fue un trabajo en conjunto entre CONABIO y el MTO, financiado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. A cinco años de su publicación, este mapa ha sido distribuido en una gran parte del estado, encontrando lugar en los salones de escuelas rurales, en los hogares de artistas indígenas, en las actividades de promotores culturales y en los ayuntamientos de autoridades municipales. En las visitas al campo que ha realizado el MTO, este cartel sirve como una herramienta invaluable para abrir diálogos entre las comunidades y la institución, compartiendo conocimientos y enriqueciendo a ambas partes. En una ocasión, recuerdo haber caminado por la selva montañosa de la Sierra Sur durante media hora para llegar a la familia de las últimas tejedoras de una agencia bucólica, todo el tiempo cargando el cartel sobre mi espalda. Al llegar, aunque no hablamos una lengua en común, pude comunicar la razón de la visita a través de las imágenes, en particular la foto del huipil que era como los que tejían sus ancestros. En todos los sentidos, este cartel es nuestra carta de presentación.

En cada instancia, el mapa ha servido para inspirar nuevas reflexiones sobre la importancia de los textiles de Oaxaca y en algunos casos, promover acciones concretas de rescate y/o innovación. También ha jugado un rol importante para fomentar relaciones entre el MTO y las/los artistas textiles del estado, de quienes hemos aprendido mucho en estos años. En algunos casos melancólicos, hemos conocido a las últimas tejedoras ancianas de una tradición textil; en otros hemos conocido sólo a sus descendientes, comprobando la desaparición de su herencia en la actualidad. Otras situaciones han sido inspiradoras, pues hemos conocido esfuerzos locales que están luchando orgullosamente por restablecer su herencia textil en la vida cotidiana. En otros casos sorprendentes, hemos visitado pueblos que nos reclaman por no estar incluidos en el mapa, pues preservan una vigorosa producción de textiles desconocida tanto por investigadores como por el saber popular. En el marco del décimo aniversario del MTO y del quinto aniversario del cartel, es indudable que este mapa continuará abriendo nuevas brechas en el país de las nubes.

 

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