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HISTORIA DE OAXACA A TRAVÉS DE SUS PLANOS

Víctor Mendoza

Demasiados diseñadores parecen añorar hoy las características físicas y plásticas del pasado en lugar de investigar los principios ordenadores abstractos que regían las ciudades antiguas y que nuestros conceptos urbanísticos modernos no han podido aún recuperar.

Christopher Alexander

La belleza, armonía y esplendor de las ciudades antiguas pueden generar en la mayoría de los ciudadanos un sentimiento de orgullo que se ve reflejado en aquellas condiciones conservadoras y casi intocables que se aplican a los centros históricos. Poco se habla de la condición natural que llevó a estos cascos a ser lo que son, condición entendida como aquel movimiento espontáneo que surge de las necesidades propias del ser humano.

Históricamente, esta condición natural hizo que las ciudades fueran configuradas con base en sus factores físicos y culturales, dotándolas de una orientación clara hacia el cosmos y con centros discernibles y bien definidos, pero sobre todo, eran diseñadas con la característica de que los parámetros de configuración urbana partían del hombre y la naturaleza. Es por ello que las ciudades históricas hispanoamericanas cuentan con perfectos tableros orientados a sus puntos cardinales, con edificios importantes en sus centros, delimitadas por elementos naturales como ríos y cerros, y el espacio público se producía para responder a la intensa vida comunitaria al aire libre, tal y como menciona Arvizu en el número 5 de los Cuadernos de Arquitectura y Nuevo Urbanismo.

Si se analiza a detalle la historia urbana de las ciudades latinoamericanas, se podrá percibir una línea muy delgada que marca la llegada de la ciudad caótica, donde se abandona la ciudad conectada, donde la división por cuadrantes y barrios no es importante, donde las edificaciones importantes ya no se encuentran en el corazón de la ciudad; aquella en donde los ríos, vegetación y cerros pasaron a ser sólo un recuerdo y no un monumento natural que dio vida a una esplendorosa ciudad.

Christopher Alexander mencionaba: “[…] se reconoce con mayor frecuencia que falta algo esencial en las ciudades artificiales. Cuando las comparamos con las ciudades antiguas, que ya adquirieron la pátina de la vida, nuestros intentos actuales de crear ciudades artificiales son, desde el punto de vista humano, un completo fracaso”. En México, las ciudades artificiales han sofocado a las ciudades históricas, con fraccionamientos desconectados y sin vida comunitaria que atentan contra el patrimonio natural.

Por lo descrito anteriormente, se concluye que la traza urbana de las ciudades expresa la historia de diferentes culturas desde otra perspectiva. Es preciso entonces para la Casa de la Ciudad narrar la historia de la ciudad de Oaxaca desde su perspectiva urbana, por lo cual se presenta a la comunidad la exposición permanente La historia de Oaxaca a través de sus planos, un recorrido histórico a través de cartografías que datan desde la fundación de la Villa de Antequera hasta la inserción de colonias que fueron integrándose con el paso del tiempo. En la exposición se pueden observar los cambios que se plantearon en la traza urbana, los cuales marcan un periodo de tiempo determinado en donde se revela cómo cambian las prioridades de cada época. Cada plano cuenta con una forma de representación gráfica y un nivel de detalle diferente, haciendo cumplir así funciones específicas a cada cartografía, ya fuese para uso religioso, militar o civil. Te invitamos a conocer el valor histórico intrínseco en las planimetrías de Oaxaca, y sobre todo, a descubrir cómo fue el proceso que llevó a esta ciudad al progresivo abandono del marco reticular y al crecimiento urbano caótico, desconectado y desarticulado.

 

 

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