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“COMO CIUDADANO MEXICANO” UNA CARTA DE ALEXANDER VON HUMBOLDT

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Michael Swanton

BIJC-UNAM

Once años y once días después del Grito de Dolores, el Ejército Trigarante encabezado por Agustín de Iturbide ingresó triunfalmente a la Ciudad de México. Al día siguiente, el 28 de septiembre de 1821, el Acta de Independencia del Imperio Mexicano fue redactada en el Palacio Nacional, y así se dio por concluida la guerra por la Independencia de México. Lo que siguió fue la prolongada búsqueda de reconocimiento extranjero de la independencia de México de España. Aunque el Congreso de los Estados Unidos de América rápidamente reconoció la independencia en marzo de 1822, el reconocimiento de Europa implicó negociaciones difíciles de establecer, y luego ratificar los tratados de “Amistad, Comercio y Navegación”. Estas negociaciones fueron esencialmente un quid pro quo: el acceso a los mercados de México con un trato arancelario preferencial por parte de México a cambio del reconocimiento político por parte del poder europeo. Gran Bretaña fue el primer Estado europeo en ratificar el tratado en julio de 1827. Sin embargo, debido a sus intereses comerciales en México (especialmente en la venta de lino silesiano), Prusia estaba ansiosa por llegar a un acuerdo similar. Dada la importancia del asunto, el Gobierno de Prusia nombró, incluso antes de firmar dicho tratado, a su primer cónsul general en México el 1 de noviembre de 1829, Carl Wilhelm Koppe.

Dada la importancia de su misión, era vital que Koppe llegara con todo el prestigio diplomático posible. Por mucho, el prusiano más famoso y apreciado en México fue Alexander von Humboldt, cuya expedición científica con el botánico francés Aimé Bonpland a la América Española de 1799 a 1804 –de los cuales, el último año transcurrió en México– constituyó el redescubrimiento científico europeo de las Américas. Humboldt fue extraordinariamente popular en México. De hecho, gracias a las gestiones del entonces gobernador del Estado de México, Lorenzo de Zavala, Humboldt y Bonpland obtuvieron la ciudadanía mexicana por un decreto del 29 de septiembre de 1827, en reconocimiento de sus labores científicas en el país. Entonces correspondió a Humboldt escribir la carta de recomendación para Koppe, su compatriota prusiano, para su presentación formal en México.

Sin embargo, Humboldt no estaba en su casa en Berlín en ese momento, por haber aceptado una invitación de Nicolás I de Rusia para explorar los dominios del emperador. Humboldt salió de Berlín el 12 de abril y no regresaría hasta el 28 de diciembre de 1829. Ésta sería su segunda gran expedición después de la hispanoamericana y durante los ocho meses y medio que estuvo fuera de casa recorrió la increíble distancia de aproximadamente 4 000 kilómetros en tierra. Después de haber celebrado su sexagésimo cumpleaños en las laderas asiáticas de los Montes Urales llegó a la ciudad de Astrachan, en la desembocadura del río Volga, en el Mar Caspio, el 12 de octubre. Allí permaneció hasta el 21 de octubre, cuando estaba obligado a acelerar su viaje a casa debido al invierno que se acercaba. Fue durante esa estancia en Astrachan que Humboldt escribió su carta de presentación para Koppe.

Escribió la carta en francés, la lengua de la diplomacia en esa época, con la apresurada letra típica de Humboldt. En la misma carta, el gran explorador explica que su letra es “extraña e ilegible” como consecuencia de la debilidad de su brazo por la humedad de los vientos durante su viaje al Oronoque, un cuarto de siglo antes. Sin embargo, a pesar de su letra y brazo, Humboldt, con su característica elocuencia, se expresa como prusiano y como ciudadano mexicano, lo que indica que no sólo conocía el decreto de 1827, sino que, halagado por ese gesto, asumió una solidaridad personal con el país que fue tan importante para su labor científica.

Gracias a la Dra. María Isabel Grañén Porrúa, la carta que Humboldt escribió para Koppe en Astrachan, en octubre de 1829, ahora forma parte de los acervos de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova.

Monsieur*
Une longue absence de l’Europe en voyage scientifique que j’ai fait à l’invitation de l’Empereur de toutes les Russes aux montagnes de l’Ural et de l’Altai et aux confins de la Mongolie chinoise m’a empêché de faire parvenir à tem[p]s à Mr. Koppe, conseil général de Prusse à Mexico, les lettres de recommandation que j’aurai tant désiré donner à cet homme respectable au moment de son départ. Oserai-je des confins de l’Asie, du borde de la Mer Caspienne solliciter de la bienveillance de Votre Excellence, d’honorer d’une confiance toute particulière Mr. le Conseiller de Régence Koppe qui jouit parmi nous de la haute considération due à son talent, à ses connaissances dans toutes les branches de l’économie politique et à la noble franchise de son caractère. J’adresse cette prière au Ministère des Relations extérieurs de la Confédération, je pourrai dire avec orgueil, dans un double but d’intérêt national et comme Prussien compatriote de M. Koppe, et comme Citoyen Mexicain, l’Etat du Mexique m’ayant honoré de ce titre par un décret des plus flatteurs, il me serait bien doux d’apprendre que dans un pays dont je conserve un si doux souvenir, le Conseil général de ma Patrie ait trouvé un accueil affectueux.

Agréez, je vous prie, l’expression de la haute considération avec laquelle j’ai l’honneur d’être

Monsieur
De votre Excellence

le très humble et très obéissant serviteur Alexandre Humboldt

à Astrachan ce 8/20 Octobre 1829

La faiblesse de mon bras, effet de l’humidité des vents de l’Oronoque, rend mon écriture bizarre et illisible.

Señor*
Una larga ausencia de Europa en un viaje científico que hice por invitación del emperador de todas las Rusias a las montañas de Ural y Altái y a las fronteras de la Mongolia china me impidió enviar a tiempo al Sr. Koppe, el cónsul general de Prusia en México, las cartas de recomendación que tanto he deseado darle a este respetable hombre en el momento de su partida. Me atreveré a desafiar los confines de Asia, de las costas del Mar Caspio, para solicitar la benevolencia de vuestra Excelencia, para honrar con especial confianza al consejero de regencia Koppe, que goza entre nosotros de la gran estima que se merece su talento, su conocimiento en todas las ramas de la economía política y la noble franqueza de su carácter. Dirijo esta oración al Ministerio de Relaciones Exteriores de la Confederación, [y] puedo decir con orgullo, con un doble propósito de interés nacional y como compatriota prusiano del Sr. Koppe, y como ciudadano mexicano, el Estado de México me ha honrado con este título por un decreto muy halagador, sería muy agradable para mí saber que en un país del que conservo tan dulce recuerdo, el cónsul general de mi patria haya encontrado una amable acogida.

Acepte, se lo ruego, la expresión de la alta consideración con la que tengo el honor de ser

señor
de vuestra Excelencia

el siervo más humilde y obediente Alexandre Humboldt

en Astrachan este 8/20 de octubre 1829

La debilidad de mi brazo, efecto de la humedad de los vientos del Oronoque, hace que mi escritura sea extraña e ilegible.

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