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NUEVOS DATOS SOBRE EL INICIO DE LA INGENIERÍA AGRÍCOLA EN LA MIXTECA ALTA

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Sebastián van Doesburg (FAHHO-UNAM)

A cualquiera que visite la exposición Ñuu Dzahui. Señores de la lluvia en Palacio Nacional (abierta hasta junio de este año), y camine entre los cientos de piezas arqueológicas y documentos antiguos expuestos, no le quedará duda de que aquella era una cultura con un gusto artístico, maestría técnica y refinamiento extraordinarios. Era, a la llegada de los españoles, una de las regiones más desarrolladas y también más pobladas de Mesoamérica. En sus palacios y templos se pintaron los libros más hermosos del continente, tanto históricos como adivinatorios. Allí también se escuchaba el lenguaje metafórico especial usado por los gobernantes cuando hablaban de sus ancestros, cuyos linajes regresaban hasta los míticos albores del Posclásico.

Lo que no vemos en la exposición es la enorme inversión de mano de obra campesina en el manejo de la tierra y la manipulación del paisaje que hizo posible la producción de los alimentos que sostenía esta fina cultura palaciega. Como ya señalaron los antropólogos desde la década de 1960, los mixtecos de la Mixteca Alta usaron una ingeniosa ingeniería agrícola que aprovechaba los suelos erosionados que bajaban por las grandes barrancas a los valles para crear terrazas altamente productivas en donde se cultivaba, y se sigue cultivando en ocasiones, el llamado maíz de cajete, un maíz que puede germinar con la humedad residual del año anterior, por lo que se siembra a partir de la Candelaria (2 de febrero). La escala de este sistema era realmente monumental. Las miles de terrazas creadas así se extendían a veces por kilómetros, los escalones pueden alcanzar varios metros y sus suelos llegaban a tener a veces más de diez metros de profundidad. Como es también sabido, el colapso de la población, a raíz de las epidemias ocurridas durante el primer siglo de la época colonial, causó el abandono y la destrucción de gran parte de este sistema, del cual podemos encontrar restos por doquier, a veces todavía en uso. Fray Francisco de Burgoa, en la segunda mitad del siglo XVI, expresó su asombro por la extensión y amplitud de los sistemas aún visibles en muchas par- tes de la Mixteca.

Sin embargo, entre los estudiosos quedan dudas sobre el origen y la antigüedad de este avanzado sistema de ingeniería agrícola y el momento en que surgió el maíz de cajete. Recientemente, un equipo de arqueólogos encontró evidencias de que el origen del sistema es más antiguo de lo que se pensaba, lo que genera la posibilidad de que estuviera relacionado con una de las revoluciones más importantes en la vida mesoamericana: la transición definitiva a la vida sedentaria durante el periodo llamado Formativo Temprano, entre 2000 y 1500 a.C.

Actualmente, durante los años 2008 a 2011, con el apoyo de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos y de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, un equipo de arqueólogos dirigido por Stephen Kowalewski hizo un extenso estudio de la presencia humana en la cuenca de Coixtlahuaca, una parte árida en el noreste de la Mixteca. Cuando uno atraviesa los caminos de esta región llaman la atención las profundas barrancas creadas por la erosión causada por el abandono de las terrazas en la época colonial. Cerca del pueblo de Coixtlahuaca, en la barranca Sandage, David Leigh, Shephen Kowalewski y Genevieve Holdridge, de la Universidad de Georgia, notaron un corte excepcionalmente profundo que permitió estudiar la formación de una terraza desde su primera formación sobre la roca madre hasta la capa correspondiente a la temprana época colonial. Pequeños trozos de carbón atrapados en el sedimento que conformó el relleno permitieron fechar con precisión el desarrollo de esta terraza.

La técnica de fechar materiales orgánicos con base en la cantidad de carbono radioactivo (C14) que contienen alcanza hoy una gran precisión gracias a una fina calibración con otros datos. Las fechas más antiguas encontradas en la base de la terraza indican claramente que su construcción inició hace 3400 -3500 años, varios siglos antes de lo que se pensaba. La distribución de las fechas indica, además, que al iniciar la construcción la barranca ya había cortado los suelos del fondo del valle, por lo que éstos perdieron agua y nutrientes. Por lo tanto, es posible que el sistema de terrazas se desarrollara para reconectar las barrancas erosionadas con

el fondo de los valles, creando así un sistema agro-pluvial integrado y muy productivo que funcionaría durante miles de años y, en algunos lugares de la Mixteca, sigue produciendo. Lo que convierte todo esto en un dato interesante es que ubica el origen de esta técnica en el periodo conocido como Formativo Temprano, el cual inicia entre 4 000 y 3 200 años atrás, y que se caracteriza no sólo por un primer uso generalizado de la cerámica y una agricultura de maíz más intensiva, sino, sobre todo, por la transición definitiva a la vida sedentaria, quizás en parte incentivada por la labor necesaria en la construcción de esta magna obra paisajística.

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