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TEMPLO DE SAN VICENTE FERRER

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Enrique Lastra

Los daños que sufrió Juchitán por los pasados sismos de septiembre fueron cuantiosos y de gravedad. Además de las pérdidas humanas y los múltiples heridos, mucha gente se quedó sin hogar. Innumerables casas derruidas, edificios públicos en ruinas y el patrimonio histórico dañado.

El templo más antiguo (siglo XVII) y dedicado al santo patrono de Juchitán, San Vicente Ferrer, sufrió grandes pérdidas. El sistema de cubiertas se vio gravemente afectado: la bóveda de cañón corrido en la nave y la cúpula en el presbiterio fueron severamente alteradas por grietas que ponen en riesgo su estabilidad; los muros, constituidos por robustas mamposterías de piedra de más de tres metros de espesor, su- frieron destrucción de gran envergadura; uno de los campanarios se derrumbó y las torres que le daban sustento tuvieron colapsos y pérdidas parciales. La fachada también se vio afectada, está atravesada por grietas de diversa longitud y el remate se derrumbó.

Lo que sucedió en este templo, así como en una gran cantidad de edificios patrimoniales, es que los daños más severos fueron en áreas que habían sido previamente reparadas en sismos anteriores. En San Vicente Ferrer tenemos la evidencia de que prácticamente todas las áreas que se intervenieron en 1955 fueron las que se colapsaron, lo que demuestra una insuficiencia técnica de la intervención.

Dada la gravedad de esta situación y con la intención de brindar apoyo para solucionar los problemas, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca financió el proyecto ejecutivo de la restauración del templo, la rehabilitación de la casa cural y su pórtico techado, el atrio y el portón de acceso, así como la supervisión de las obras por personal técnico capacitado.

El pasado 19 de marzo, la Secreta- ría de Cultura federal aportó un fondo para iniciar los trabajos de la reconstrucción, mientras se liberan los re- cursos que aportará el seguro que el Instituto Nacional de Antropología e Historia tiene para la rehabilitación de los monumentos patrimoniales. En un primer momento se realizan acciones que permitirán el desarrollo de los trabajos de liberación, consolidación y restitución de elementos en los diferentes puntos del templo. Se inició con la protección de tapiales para proteger la obra, la adaptación de una bodega para materiales y la creación del área de oficina, así como las obras de protección a cubierto para poder trabajar en las diferentes bóvedas de la iglesia.

Las premisas básicas que rigen este proyecto de restauración son que todas las intervenciones en el monumento tengan una alta calidad constructiva, buscando que los materiales empleados sean similares a los utilizados en la construcción original; que la obra ejecutada posibilite la permanencia en el tiempo, y, en la medida de lo posible, sobrevivir a sismos similares o mayores a los vividos en septiembre de 2017.

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