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ADIÓS A TOMMY MORALES

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Agustín Castillo

La mañana del 27 de febrero Tommy Morales tomó su último turno al bat. Su muerte cerró la última página de una generación brillante de periodistas deportivos, donde él se destacó como uno de los mejores, y el número uno en la fuente de beisbol.

Don Tomás Morales Fernández estudió en el Colegio La Salle, en La Habana, Cuba, y en el Cristóbal Colón de la Ciudad de México. Cursó el primer año en leyes, antes de dedicarse de lleno a la crónica beisbolera. En 1952 fue e lproductor del programa El Juego de Hoy, que retransmitía Ángel Fernández. Dos años después ingresó a la revista Hit, donde Kid Alto fungía como director. En 1956 inició su carrera en el primer diario deportivo del mundo, La Afición, bajo la dirección de Alejandro Aguilar Reyes “Fray Nano”, quien vio en el joven periodista un excelente prospecto, al considerar su singular estilo como algo diferente y atractivo para sus lectores.

Tomás Morales elaboró una gran cantidad de libros, como Tommy al bat, nombre que usó también en sus columnas, además de escribir Los grandes juegos, Los grandes equipos y La historia de Los Diablos Rojos del México; también hizo de las revistas un espacio imperdible para ver sus notas so- bre las carreras deportivas de Héctor Espino y Ramón “el Diablo” Montoya.

Fue director y colaborador de las revistas Hit, Súper Hit, Beisbol, Seif y Roto Hit. También colaboró como narrador y comentarista de las transmisiones de televisión en Canal 11, Imevisión, Multivisión, ESPN, TVC Deportes y Cadena Tres. Su columna, Tommy al Bat, fue el gran referente del Rey de los Deportes, aún en la época actual gracias a su publicación en la página de internet de los Diablos Rojos, así como en diferentes medios impresos y digitales del país. Tommy cubrió los grandes eventos: series mundiales, series del Caribe, el Clásico Mundial, etcétera. En todos lados cultivó simpatías entre jugadores, directivos, colegas y aficionados al Rey de los Deportes. Se le conoció también como “Mr. Béisbol”, y merecidamente ingresó al Salón de la Fama del Béisbol Profesional de México en 1990. Tommy ya es parte del equipo celestial, donde se une de nueva cuenta con las grande estrellas de todos los tiempos, protagonistas de sus invaluables escritos. Descanse en paz.

 

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