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LA RECONSTRUCCIÓN DEL PATRIMONIO

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Claudina de Gyves

El 7 de septiembre Oaxaca sufrió uno de los terremotos más fuertes registrados en su historia. Las regiones afectadas fueron la Sierra Mixe, la Mixteca y el Istmo; los daños causados a raíz de esto, aunados a los sismos de septiembre, se dieron en algunos edificios monumentales como templos y principalmente en un gran número de viviendas que se vieron perjudicadas parcial o totalmente, dejando un rastro de escombros en muchos pueblos que vieron caer en cuestión de segundos no sólo su patrimonio material, sino también, su identidad y la imagen característica de sus pueblos. Como parte de las distintas acciones que la Fundación Alfredo Harp Helú articuló como respuesta a la emergencia, se inició una estrategia de reconstrucción en las distintas regiones para salvaguarda del patrimonio edificado.

Dicha iniciativa responde a una preocupación de conservar y preservar el patrimonio arquitectónico de estos pueblos, que no sólo busca reconstruir lo material, sino también reforzar en el imaginario social la importancia de preservar y valorar los sistemas constructivos locales que son parte fundamental de una identidad colectiva. Con la finalidad de hacer un recorrido y diagnóstico preliminar de la situación, los trabajos se iniciaron con una visita al Istmo, empezando por la comunidad de Ixtaltepec, uno de los pueblos que se caracterizan en la región por el gran número de viviendas tradicionales que sufrieron daños. La estructura de la vivienda tradicional de la región y que se usa en Ixtaltepec está compuesta de materiales locales: muros de ladrillo, techos de morillos (vigas de madera), biliguanas (pequeñas tablas de madera) y tejas de barro. Esta tipología se repite en casi todos los pueblos de la región con pequeñas variantes, en algunos casos muros de adobe y techos de bajareque o tablas.

En cuanto a la forma, la constante es un módulo básico con cubierta de dos aguas, donde la mitad del espacio se usa para actividades hacia adentro de la casa y un corredor hacia un patio. Esto responde a las condiciones climáticas de la región donde la gente hace gran parte de sus actividades diurnas en espacios abiertos y bien ventilados. Ante la incertidumbre y falta de confianza en los materiales locales por los daños que sufrieron, y también por la desinformación sobre cómo reforzar los sistemas constructivos tradicionales, la Fundación Alfredo Harp Helú inició un proceso de acompañamiento técnico en el que especialistas de Casa de la Ciudad y del Taller de Restauración trabajan en la reconstrucción de estas viviendas. “Los escombros de Oaxaca no son basura, son identidad” leí hace unos días. Los escombros que ahora son el paisaje común en los distintos pueblos de Oaxaca, serán la guía en este proceso de reconstrucción que inicia, proceso de largo aliento que, en la medida de lo posible, devolverá a los afectados no sólo una vivienda segura y confortable para vivir, sino también su identidad colectiva

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