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EL PRÉSTAMO DE LIBROS

Antonio Toledo

Las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río. Si están allí es para que podamos llegar al otro margen.

José Saramago

La lectura suele no detenerse en la última página de un libro, sino continuar más allá, contagiando a otros lectores y engendrando nuevos libros.

Alberto Manguel

Una actividad cotidiana entre los coordinadores y los lectores voluntarios dentro de cada uno de los espacios donde está el programa Seguimos Leyendo es el préstamo de libros. Pero, ¿qué sucede en el acto y después? Los libros llegan a las familias y el préstamo se vuelve un generador de lectores, el acercamiento de los libros que los lectores voluntarios se llevan para preparar sus lecturas deriva en que haya un acercamiento a otros espacios y personas. Cada uno de los lectores voluntarios tiene múltiples oficios y ocupaciones que a lo largo del día provocan que los textos estén en contacto con gran cantidad de personas, entre niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos. El préstamo de libros es un hábito y algo que caracteriza al programa. Cada uno de los coordinadores cuenta con un acervo inicial de 150 ejemplares de literatura infantil y juvenil de calidad, que se renueva cada cuatro meses y está elegido cuidadosamente para llegar a los escuchas, pensando en las características de cada población.

Estas son algunas de las opiniones de lectores voluntarios que dan testimonio de la importancia que tiene el préstamo de libros: “Leer El pájaro del alma hizo que mi hermano por fin se callara y escuchara lo que yo tenía que decir en una cena familiar, la lectura me acercó a él y al final me dijo: No conocía esta parte de ti. Eso es lo mágico de los libros, permiten que el otro nos conozca y nosotros nos reconozcamos, además de construir momentos donde los individuos compartan”.

“La doctora nos recomendó que leyéramos a mi mamá para activar sus sentidos después de la operación; la lectura no sólo provocó que ella se moviera, sino que mis hijos también disfrutaran de las historias, nos sanó en otro sentido, como familia”.

“Los libros que nos prestan llegan a mis escuchas directos, pero también transportan sueños, van a más comunidades y luego los regreso feliz de que cumplieron con su objetivo, alegrar el día de niños y niñas”.

“Estos libros entretienen a mis alumnos, los hacen sentir especiales. No tiene nada que ver con la edad, ellos disfrutan que les lea, también los he acompañado en su proceso de reflexión y análisis de la vida y de su entorno. Los libros ayudan a solucionar conflictos que se dan en el interior del aula”.

¿Qué más se suscita en el transitar de los libros? Se conocen a otros autores, ilustradores y editoriales a los que no se tiene un acceso fácil. Pero sobre todo el lector voluntario tiene la oportunidad de habitar en las historias antes que nadie y también la capacidad de crear y transformar el espacio donde lee en un lugar diferente, donde la libertad de hablar, escuchar y observar se vuelve algo posible.

Por eso, la adquisición de diversos ejemplares por parte del programa hace que la labor se enriquezca, que la formación y nacimiento de más lectoras y lectores se dé. Hay quienes durante el mes se llevan 10 o 15 libros, significa que están leyendo constantemente para sí mismos u otros, en espacios diferentes, en sus espacios de lectura semanal; también que tengan mayor conocimiento sobre la literatura infantil y juvenil y puedan recomendar títulos, apropiarse de ellos y descubrirse en la narrativa. Además les ayuda a animarse a escribir sus propias historias, y que en un futuro sean leídas por alguien más. Cuando nace un lector, también lo hace un escritor y un escucha. El acto de leer se expande, crece, vive y permanece.

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