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ERA DISTINTO

De entre todos los visitantes de la BS Ferrocarril hay algunos que callan por momentos, recorren el lugar con la mirada y dibujan con ella las historias que sus ojos vieron hace décadas en un espacio casi como éste, pero con la luz de otros tiempos, sonidos metálicos, el vaivén de los trenes y rostros distintos…

De entre todos los visitantes de la BS Ferrocarril hay algunos que callan por momentos, recorren el lugar con la mirada y dibujan con ella las historias que sus ojos vieron hace décadas en un espacio casi como éste, pero con la luz de otros tiempos, sonidos metálicos, el vaivén de los trenes y rostros distintos…

Cecilia Fernández Meléndez

Hemos visto decenas de miles de personas pasar por la antigua estación de trenes. Gente apurada en el paso a casa o al trabajo, algunos más buscando los nuevos espacios culturales con el afán de participar de las actividades, otros sorprendidos de encontrarse de pronto en un mar de libros que no habían visto. De entre todos los visitantes de la BS Ferrocarril hay algunos que callan por momentos, recorren el lugar con la mirada y dibujan con ella las historias que sus ojos vieron hace décadas en un espacio casi como éste, pero con la luz de otros tiempos, sonidos metálicos, el vaivén de los trenes y rostros distintos… Y es que la antigua estación del ferrocarril no sólo alberga a la más joven de las bibliotecas de la FAHHO, sino también a las innumerables historias de la gente que trabajó, viajó y creció entre vías y vagones.

No imaginábamos que veríamos despertar la nostalgia de tantos ni la gama de emociones que la gente está dispuesta a compartir para que sus recuerdos tengan una voz el día de hoy. Casi sin darnos cuenta, cada semana alguien llegaba con esa mirada puesta en el pasado, preguntando por fotos, archivos o simplemente con la historia ya entre labios para decir: “Yo estuve aquí y era distinto”. Sí lo vimos. Así que a finales de mayo, después de escuchar a un antiguo guardia y a aquél que vino desde Mazatlán siguiendo la historia de su padre ferrocarrilero, decidimos darle un lugar más cómodo a todas estas memorias y comenzar a recopilarlas como textos, para que la biblioteca no sólo sea terreno de historias de fantasía y otras ficciones, sino también un espacio en donde las generaciones de nuestra tierra compartan las palabras, ésas que nos contamos y que nos dicen de dónde venimos y qué pasó antes de nosotros.

Es un proyecto que comienza, casi al mismo tiempo que la biblioteca, que estamos ávidos de que crezca con las palabras de los protagonistas de entonces. El trabajo es de escucha y recopilación ahora, pero sin duda alguna, durante los próximos meses nos daremos a la tarea de generar una antología para dar un espacio físico en este recinto a todas esas memorias y ponerlas a disposición de ojos, corazones y oídos con ganas de curiosear en la antigua estación del ferrocarril.

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