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UNA BRECHA AL INTERIOR: BIBLIOTECA MÓVIL EN LA SIERRA NORTE DE OAXACA

Citlalli Soleil / Pedro Delint

El aire puro de la montaña refresca de tal manera el ánimo y las ideas que no es sencillo impedir que la imaginación eche a volar. El tiempo que se pasa recorriendo caminos y veredas, donde muchas veces lo único que ves es el bosque, donde el camino nunca es recto o donde de repente el horizonte se abre de tal manera que puedes ver hasta muy lejos, ayuda a poner todo en perspectiva.

Definitivamente, formar parte del equipo de promotores de lectura de las Bibliotecas Móviles de la Sierra Norte y la Mixteca es una actividad que te demanda el cien por ciento; que te hace estar lejos de casa por varios días, que implica algunas (o muchas) incomodidades. Pero las conmovedoras recepciones de todas esas niñas y niños cuando ven llegar la biblioteca siempre ponen a vibrar el corazón. Los rostros de aquellos que se cruzan por el camino, de quienes nos abren sus hogares para recibirnos como viejos conocidos, el privilegio de recibir mucho de los que tienen poco, nos deja sin palabras.

En verdad es una posición de privilegio, una gran responsabilidad, pero sobre todo una excepcional, mágica y única oportunidad para mostrarles a todos aquellos que llegan a participar con las actividades de la BM y, por supuesto, a nosotros mismos, que el mundo es mucho más vasto de lo que normalmente pensamos. Las historias en los libros, las palabras escritas en ellos, vienen de muy lejos; nos hablan de muchas cosas que no sabemos; expresan el sentir y el ser de aquellos autores que pudieron plasmarlas, por lo que son una ventana a otros tiempos, otros lugares, otros universos. Pero sobre todo, el libro es un pretexto para conocernos unos a otros y tiene tal magia que hace desaparecer todas las barreras que en muchas otras ocasiones nos obligan a dejar pasar. No importa si hemos visitado la comunidad varias veces o si es la primera vez que nos vemos. No importa nuestra edad, cómo venimos vestidos ni nada de eso. Cuando nos sentamos a leer y compartir somos auténticos y libres, y entonces lo que se comparte es hermoso y claro que vale la pena.

El proyecto de las Bibliotecas Móviles “Ando leyendo, leyendo ando” tiene muchos años visitando la Sierra Norte, acercando lo más posible los libros a los pobladores de esta región del estado. Mediante actividades lúdicas y creativas intentamos despertar la curiosidad de chicos y grandes. Aprovechamos al máximo los materiales y equipo con los que cuenta. El programa ha sorprendido incontables veces a quienes se acercan a participar con proyecciones de cine de calidad. El sistema de elaboración de credenciales permite a los usuarios contar con el servicio de préstamo a domicilio, y qué mejor manera de compartir libros y alimentar la curiosidad de los lectores.

Muchas han sido las comunidades visitadas por las Bibliotecas Móviles, en el recuento de un año impacta en esta zona a más de 10,000 personas. El trabajo está orientado a que esta hermosa labor crezca mucho más. Hay muchas personas involucradas en hacer posible que las Bibliotecas Móviles sigan recorriendo caminos. Esperamos sepan y estén conscientes de que su esfuerzo se traduce en mucha alegría y asombro, en sed de conocimiento e incontables horas de aprendizaje, diversión y una muy sana y positiva convivencia, experiencias que en verdad vale la pena mantener e incrementar. Son un granito de arena en la balanza correcta. En definitiva, una acción concreta que, por qué no, en verdad ayuda a mejorar el mundo en que vivimos.

Nuestro agradecimiento a todas ellas, a las autoridades, maestros y pobladores de todas y cada una de las comunidades que nos reciben con brazos abiertos, pero sobre todo gracias a cada uno de esos pequeños y grandes lectores que con su respuesta nos motivan siempre a regresar lo más pronto posible.

Así, entre montañas y libros andamos cada día con un público diferente, cambiando de escenario y mudándonos de piso, convencidos, tocando puertas que sabemos llegan al interior, contando historias, escribiendo nuestra propia historia donde suceden cosas inimaginables, casi imposibles, como leer en voz alta con la banda filarmónica de fondo en San Bartolomé Zoogocho, donde la cotidianeidad de otros para nosotros es novedad y aprendemos cosas que no se enseñan en ningún lado, las letras nos permiten vivir la riqueza cultural de muchas comunidades del estado y por eso estamos convencidos que la difusión de este proyecto nos puede llevar muy lejos, como vínculo valioso entre las comunidades y la FAHHO, pero sobre todo, como la brecha que va de los libros al infinito, y del infinito al interior.

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