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RESCATE ARQUEOLÓGICO EN LA CIUDAD DE OAXACA

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Hasta hace pocos años, algunos arqueólogos expertos pensaban que no existían ocupaciones humanas muy antiguas en el centro del Valle de Oaxaca, dado que no se encontraban evidencias en la superficie. Los trabajos en Independencia 1003 comprueban no solamente la presencia de una ocupación antigua, sino que demuestran que hubo un asentamiento humano en el área que es ahora la ciudad casi 1000 años antes de la fundación de Monte Albán.

Marcus Winter
Newton F. Knight Morales

Durante el mes de diciembre de 2016 iniciamos —como parte del equipo de arqueología del Centro INAH Oaxaca— las exploraciones de rescate en el patio del inmueble ubicado en la Avenida Independencia 1003, en el centro de la ciudad de Oaxaca. La excavación, realizada en coordinación con los arquitectos encargados de la restauración del edificio, se enfocó en el patio donde se pretendía construir una cisterna.

Se inició la excavación con un pozo de 1.5 x 1.5 m en la esquina suroeste del patio, el cual resultó ser la porción más complicada de la excavación, ya que apareció un pozo de la época colonial, o posiblemente de las primeras décadas del México independiente, de aproximadamente 1.40 m de diámetro y que abarcaba casi desde la superficie hasta 5.40 m más abajo, pasando por todos los depósitos coloniales y capas de arena hasta llegar a la capa de arena y grava desprovisto de materiales culturales.

Entre los materiales recuperados se encontró el cuerpo de una figurilla de pasta café arenosa con engobe blanco y restos de pintura roja, reconocible como del Preclásico Inferior. Inicialmente se pensó que se podría tratar de una pieza introducida y revuelta con la cerámica colonial. Sin embargo, al revisar la cerámica del mismo nivel y de niveles más profundos aparecieron fragmentos de cerámica de la fase Tierras Largas, fechada en el Valle de Oaxaca entre 1400 y 1150 años antes de Cristo.

Se abrieron otros pozos en el patio, eventualmente excavándose el patio completo, el cual medía 4 x 3.60 m hasta llegar a los 3.50 m de profundidad, donde se encuentra la capa de arena estéril de materiales arqueológicos.

Con la excepción del pozo excavado en la esquina suroeste, las capas de tierra eran uniformes y claras. En la parte superior, de hasta 1.40 m de profundidad, hay material de relleno que contiene cerámica y escombro del periodo colonial. Este material está sentado sobre un paleosuelo de tierra color gris. En la pared este del pozo apareció una porción de un enlajado o calzada de piedra, posiblemente parte de la primera estructura post-hispana en el área.

En el estudio de los materiales recuperados, aún en proceso, hemos identificado vasijas casi completas tanto para la preparación como para el servicio de comida, probablemente procedentes de residencias de familias de relativamente alto estatus que vivían en distintos periodos cerca del centro de la ciudad colonial. Las muestras de cerámica complementarán y enriquecerán los estudios previos de artefactos procedentes de contextos religiosos de, por ejemplo, San Pablo y Santo Domingo de Guzmán.

A 2.50 m debajo del piso del patio de la casa, apareció otro paleosuelo también de color gris. En esta capa, aparecieron cientos de fragmentos de cerámica de la fase Tierras Largas. Dichos fragmentos son de ollas globulares de cuello-borde curvo-divergente, cajetes semiesféricos con pintura roja (hematita) en los bordes y cajetes semiesféricos con incisiones diagonales en los bordes. Hay lascas pequeñas de obsidiana de la técnica simple de lasqueo bipolar y hay también lascas de sílex. Sabemos por otros estudios que la obsidiana proviene de cerca del Pico de Orizaba en el estado de Veracruz y que el sílex es local. En la misma capa aparecieron también trozos de bajareque, los cuales son los restos del barro que se utilizaba para cubrir las paredes de las casas, las cuales eran hechas con palos.

Los fragmentos de cerámica y bajareque están ligeramente erosionados y posiblemente removidos por la acción del agua durante las inundaciones del río Jalatlaco, los cuales dejaron los depósitos de arena, limo y unos guijarros encontrados. Los artefactos sugieren la presencia de una vivienda a unos pocos metros al oeste de nuestra excavación.

La fase Tierras Largas es una manifestación local en el Valle de Oaxaca del Horizonte Rojo-sobre-Bayo, una presencia cultural de aldeas permanentes de agricultores, identificados como hablantes de proto-otomangue, es decir, la lengua precursora al zapoteco, mixteco, cuicateco y muchas otras presentes hace más de 3000 años en el Valle de Oaxaca, la Mixteca, el Valle de Tehuacán, partes de Guerrero y la Cuenca de México.

Hasta hace pocos años, algunos arqueólogos expertos pensaban que no existían ocupaciones humanas muy antiguas en el centro del Valle de Oaxaca, dado que no se encontraban evidencias en la superficie. Los trabajos en Independencia 1003 comprueban no solamente la presencia de una ocupación antigua, sino que demuestran que hubo un asentamiento humano en el área que es ahora la ciudad casi 1000 años antes de la fundación de Monte Albán.

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