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FORMAR LECTORES PARA PROMOVER LA LECTURA

Compartiendo lecturas con Adultos mayores de Santa María Tavehua

Laura Vázquez G.

En la medida en la que leer se convierta en un acto de interpretación que requiere la participación activa del lector y trasciende hacia una vivencia significativa en nuestro contexto cosmogónico, tendremos mejores herramientas para promover la cultura y enfrentar nuestra realidad. La idea de leer como una propuesta de comunicación con el texto implica poner en marcha estrategias de pensamiento organizado.

Sabemos que hay muchos tipos de textos y de lecturas, sin embargo, en esta nota quiero referirme a la necesidad de reforzar la educación literaria como parte de una materia básica que va más allá del aprendizaje de la lecto-escritura y el uso práctico, o cotidiano, de lenguaje. Los textos literarios, como representaciones artísticas, son piezas únicas que forman parte de la llamada “literatura universal”, ya que en ellas es factible ensayar la “bastedad del mundo” —como decía Alfonso Reyes— desde distintas ópticas que trascienden al tiempo, la sociedad y la historia.

Amigos que salen de los libros. Santiago Laxopa

La idea de leer como una propuesta de comunicación con el texto implica poner en marcha estrategias de pensamiento organizado.

Por ello, echar mano de la literatura para aplicar estrategias de apreciación literaria que nos pueden formar como lectores es garantía en la construcción de un pensamiento libre. Me llama la atención que el sistema educativo nos enseña a realizar operaciones aritméticas bajo un determinado método. Lo mismo sucede con las ciencias naturales, pero cuando nos acercamos a las ciencias sociales el camino se empieza a desdibujar. Y es que, en lo que toca a la materia artística y humana, el estudio representa una complejidad difícil de explicar porque “está plagada de elementos no dichos”, en palabras de Umberto Eco, en los que radica la comprensión y el sentido de su ser.

Pero esta complejidad no deber ser terreno agreste para divagación de ideas o proyecciones personales; muy por el contrario, es la oportunidad para plantear una metodología que implique la necesidad de formular preguntas frente al texto, ser capaz de organizarlas con base en un contexto determinado, escuchar el lenguaje del que participa, identificar el modelo y poder reconstruirlo como si se tratara de una construcción matemática que nos permita desarrollar conceptos y teorías. Una vez que esto suceda estaremos caminando hacia la formación de un Lector Ideal, que a su vez sea capaz de formar a nuevos lectores para promover la cultura. Éstas son algunas de las ideas que abordamos en el Diplomado de Promoción y estrategias lectoras, del programa Seguimos Leyendo. Te invitamos a que te unas a nosotros.

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