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ARTE PLUMARIA EN MÉXICO

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Hector Meneses

Como complemento de la exposición Hilar el viento. Los tejidos mexicanos de pluma, el MTO presentó un ciclo de charlas que nos permitió conocer más a fondo distintas expresiones de plumaria elaboradas en nuestro país.

Como primera invitada, María Olvido Moreno Guzmán nos mostró los estudios más recientes en torno al llamado “penacho de Moctezuma”, resguardado en el Museo de Etnología de Viena. Tras un breve repaso de los siete objetos emplumados que se conservan del siglo XVI, María Olvido procedió a explicar, mediante numerosos esquemas y diagramas, la compleja estructura que compone al penacho.

Como bien mencionó, esta “ingeniería plumaria” dotaba al penacho de movimiento, flexibilidad, portabilidad y tridimensionalidad. A diferencia de otras regiones del mundo donde también se han elaborado tocados con plumas, como en el Amazonas, los cientos de plumas utilizadas en esta pieza cubren por completo la estructura de varillas de madera y nudos de ixtle que dan cuerpo al penacho.

La charla también abordó la historia de la reproducción del penacho que actualmente se aprecia en el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, así como la importancia que se le ha dado al penacho original, lo que quedó de manifiesto durante la Segunda Guerra Mundial, cuando esta pieza única se resguardó en la caja número uno, al centro de la bóveda del Banco Nacional Austriaco.

La segunda presentación estuvo a cargo de Lorena Román Torres, quien ha tenido la oportunidad de estudiar distintos mosaicos de pluma elaborados entre los siglos XVI y XIX. La sesión resultó sumamente ilustrativa, pues se mostró la secuencia de pasos a seguir para elaborar una imagen de plumas con la técnica de mosaico, la cual incluye una capa extremadamente fina de fibras de algodón, mucílago de orquídeas, plumas de una gran diversidad de aves y cortes muy precisos realizados con elementos metálicos— para conformar las teselas de la imagen final.

El uso del mucílago de orquídea en los mosaicos de pluma ha propiciado análisis más exhaustivos en torno a sus propiedades, lo que ha permitido proponer su uso como material de restauración en textiles y objetos elaborados con otras fibras vegetales, como la cestería.

Las últimas dos charlas abordaron el tema de los tejidos emplumados en distintos periodos. Por un lado, Mariana Almaraz Reyes presentó un caso de estudio en torno al manto de plumas que conserva el Museo Nacional del Virreinato, procedente de San Miguel Zinacantepec, Estado de México. Durante su plática, Mariana presentó un panorama general de los tejidos emplumados de México en un contexto universal, así como las particularidades tecnológicas de hilado, teñido y tejido de los textiles de pluma de la época virreinal.

Esto se contrastó de manera inmediata con la última presentación, donde Román Gutiérrez, artista de Teotitlán del Valle, y quien escribe estas líneas, hablamos sobre la experimentación en los procesos de hilado y teñido que se llevaron a cabo durante 2015 y 2016.

El punto de partida para estas recreaciones fue un fragmento textil del siglo XVII, el cual se encuentra en el acervo del MTO gracias a la generosa donación del maestro Francisco Toledo. La sesión evidenció la experiencia que ha alcanzado Román con los hilos de pluma, pues se presentó el proceso de manufactura de dos piezas elaboradas por él con un periodo de ocho años de diferencia entre una y otra.

El ciclo de charlas denotó la complejidad, la maestría y la belleza de las obras de pluma que se han elaborado en esta región cultural. Como lo mencionó María Olvido durante su intervención: “La plumaria mesoamericana es una expresión artística de excelencia”.

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