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EL PROYECTO DE CAPACITACIÓN MUSICAL

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Los órganos tubulares son visualmente impactantes y algunos podrían considerarse como obras de arte y arquitectura sin tener que emitir ningún sonido. Fueron construidos para producir música, lo que requiere el servicio de un organista.

Una prioridad del IOHIO ha sido capacitar a oaxaqueños para tocar los órganos restaurados. Poco después de su fundación, en el año 2000, había ocho órganos restaurados en el estado de Oaxaca, sin embargo, rara vez eran tocados o escuchados. La mayoría de los organistas locales prefería tocar la misa en instrumentos electrónicos, ya que los órganos históricos son más complicados y el repertorio más restringido. Era urgente crear en Oaxaca una cultura tanto para escuchar como para tocar los órganos antiguos y así evitar la importación de músicos de fuera.

Para responder a esta necesidad, en 2004 se estableció la Academia de Música del IOHIO, utilizando el piano como instrumento de enseñanza básica. A lo largo de cuatro años, ocho profesores ofrecieron clases de piano a cerca de 100 estudiantes en ocho instrumentos (seis de los cuales fueron donados por la FAHHO). Los estudiantes de pueblos con órganos (Tamazulapan, Zautla, Yanhuitlán y Tlacochahuaya) tenían becas completas, mientras que las cuotas para clases particulares de piano ayudaron a fi nanciar el proyecto. Todos los alumnos participaron en dos recitales al año y varios fueron a estudiar música en conservatorios en la Ciudad de México. Los estudiantes de órgano tuvieron además la oportunidad de tocar varios órganos restaurados y participar en conciertos colectivos de órgano.

Después de la clausura de la Academia, en 2008, los alumnos de órgano continuaron con clases impartidas en el piano, en el pequeño clavecín en la oficina del IOHIO y desde luego en los órganos mismos. El grupo más dedicado, en gran parte gracias al apoyo de sus padres, venía todos los sábados por la mañana desde Santa María Tamazulapan, un viaje de cuatro horas con ida y vuelta. Desafortunadamente todos los alumnos de esta época salieron de sus comunidades para continuar sus estudios o trabajar y ninguno eligió la carrera de música. Sin embargo, las habilidades musicales básicas, al igual que montar en bicicleta, nunca se pierden, y esperamos que la enseñanza que recibieron haya enriquecido sus vidas y les sea útil en el futuro.

La restauración del órgano en Santa María Tlacolula, en 2014, proporcionó un nuevo impulso para la capacitación de músicos. Fue el primer proyecto de restauración organizado por el IOHIO y fi nanciado por la FAHHO y nos sentimos especialmente comprometidos a darle seguimiento. Algunos jóvenes de Tlacolula se inscribieron para estudiar con el organista maestro Joel Vásquez (coordinador de Actividades Musicales del IOHIO) y se unieron al grupo de estudiantes de la ciudad de Oaxaca. Después de sólo dos años de estudio, el más talentoso del grupo de Tlacolula, Jesús González Velasco, fue invitado a participar en un concierto en el marco del XI Festival del IOHIO con un grupo de estudiantes de órgano de nivel doctorado de Houston, Texas. Además de estudiar el repertorio para órgano, los alumnos han aprendido también sobre el mantenimiento básico de órganos y son responsables de desempolvarlos y dejar el área del coro limpia.

El órgano de San Matías Jalatlaco fue el segundo proyecto de restauración coordinado por el IOHIO con el apoyo de la FAHHO y nos inspiró a desplazar el centro de la actividad de órganos a Jalatlaco, debido a su céntrica ubicación. Los organistas residentes Joel Vásquez, Margarita Ricárdez, James Wyly y Cecilia Winter tocan el órgano durante la semana, y Joel actualmente ofrece sus clases allí. El maestro Wyly, organista y organólogo, ha impartido clases magistrales al grupo y clases particulares de clavecín a Margarita y Joel, lo que ha enriquecido su experiencia musical inmensamente. El Instituto de Formación Musical Maurice Ravel, dirigida por el pianista Pierre-Arnaud Le Guerinel, ha proporcionado clases de solfeo y armonía avanzada a los estudiantes de órgano más destacados y comprometidos.

El IOHIO ha promovido el uso de los órganos en Oaxaca, pero nunca es suficiente. Nuestro punto de partida es siempre la misa, cuya música es conocida por todos. Afortunadamente, algunas de las misas dominicales en la Catedral de Oaxaca, La Basílica de la Soledad y los templos de Tlacolula y Jalatlaco están actualmente acompañadas por los órganos históricos en lugar de instrumentos electrónicos. Hemos aprendido que la liturgia reforzada por el magnífico sonido del órgano tubular atrae a más gente a la iglesia y también alienta a los feligreses a solicitar el acompañamiento del órgano para sus bodas, bautizos y otras misas particulares. Las autoridades y mayordomos en muchas comunidades ahora solicitan al IOHIO para tocar la misa en sus fiestas patronales y otros eventos especiales. Nuestro programa de música folclórica oaxaqueña es siempre una gran atracción y es especialmente gratifi cante ver la respuesta cada vez más positiva hacia el repertorio clásico especialmente apropiado para estos órganos.

Los organistas y organeros de todo el mundo han contado que eligieron sus profesiones porque fueron cautivados por el sonido del órgano a una edad formativa. Esperamos ofrecer lo mismo a los jóvenes oaxaqueños.

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