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DE ACUERDO CORAZÓN

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Edú Nieto

Quizás llame la atención del lector percatarse de que la palabra acuerdo comparte su raíz etimológica con la de corazón; proviene del latín accordāre, derivado de cor, cordis ‘corazón’. Podríamos sugerir, entonces, que generar acuerdos para resolver problemas puede ser un acto del corazón. El Hospital de la Niñez Oaxaqueña le ha planteado a la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca una petición para generar un acuerdo con el fin de resolver los problemas médicos del corazón de decenas de niños oaxaqueños.

El corazón es el órgano principal del sistema circulatorio; el primer sistema funcional del embrión de un vertebrado en desarrollo y primer órgano que funciona en todo embrión. Con la precisión de una maquinaria suiza, sus cavidades y válvulas laten en concordancia para llevar la sangre a todo el cuerpo, circula, entra y sale, se oxigena, recorre nuestro organismo y regresa para empezar de nuevo el recorrido.

En ocasiones esta maquinaria puede fallar. Alguna cavidad o alguna válvula necesita una reparación profunda para que el sistema funcione de nuevo a la perfección y, para ello, como lo hacen los relojeros con su lente de aumento y un pulso minucioso, es necesario observar el corazón desde afuera. Cuando el corazón es pequeñito como el de un niño, la observación y el diagnóstico demanda mayor precisión y cuidado, y como aquel relojero, son entonces los cardiólogos pediatras los que se adentran en esa pequeña maquinaria para valorarla y reparar cualquier avería que hubiera que reparar.

En el estado de Oaxaca solamente un hospital tiene la capacidad, las herramientas y los doctores especialistas encargados para operar a corazón abierto cuando así lo demanda algún problema de un niño. El Hospital de la Niñez Oaxaqueña es donde anualmente se realizan más de 80 operaciones de corazón abierto a pequeñines.

Y así como la lente de aumento permite al relojero observar con precisión hasta el engrane más pequeño en la maquinaria de un reloj, así un equipo de ultrasonografía permite a los cardiólogos pediatras observar a detalle aquellas cavidades y válvulas de los pequeños corazones para ayudarlos a reparar, en cirugía, cualquier cardiopatía. Así, los corazones laten, y su tiempo y ritmo se unifican. Los corazones de los cardiólogos pediatras, con los pequeños corazones de los niños y con el corazón de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca firman un acuerdo por la vida.

La FAHHO donó el pasado mes de septiembre un equipo de ultrasonografía de última generación al Hospital de la Niñez Oaxaqueña para que más pequeños corazones no paren de latir.

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