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SALUD E INTERCULTURALIDAD

María de Lourdes Martínez Gómez/Uría Guevara López

La salud, derecho humano fundamental, se ha visto afectada debido a la falta de comprensión y comunicación entre servidores públicos y pacientes hablantes de una lengua indígena. La gran variedad lingüística que conforma el estado de Oaxaca (15 etnias, 5 familias lingüísticas y 166 variantes) demanda nuevas políticas públicas incluyentes.

En 2006, el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca (HRAEO) abrió sus puertas para brindar atención médica a un gran porcentaje de población hablante de lenguas originarias. Desde esa fecha inició nuestra intervención otorgando consulta médica en lengua zapoteca; facilitando el entendimiento, la cooperación y comprensión del usuario acerca de su salud en su propia lengua.

Esta experiencia conformó el objetivo del estudio: identifi car las lenguas indígenas que los usuarios del HRAEO hablan con mayor frecuencia, para evaluar si la traducción de sus derechos a la salud en su lengua mejoraba la comprensión de la información y mejoraba la calidad de la atención.

En el periodo 2009-2014 se realizó, mediante censo poblacional de pacientes, la identifi cación de 28 lenguas, (14 oaxaqueñas, 14 de otros estados). 87% de los pacientes participantes hablan lenguas originarias de Oaxaca, las más frecuentes: zapoteco 49%, mixteco 17%, mixe 7.4%, chinanteco 3.4%, seguidas del mazateco, chatino, triqui y otros en menor proporción. Basados en este resultado, se tradujeron los derechos de los pacientes en las cuatro lenguas más habladas, para mejorar la comprensión y atención de los pacientes y su familia.

De la muestra analizada, 55% fue femenino y 45 % masculino. Llama la atención el porcentaje mayor de mujeres comparado con otras series, que puede explicarse por el rol cultural de amas de casa y madres, lo cual las obliga a permanecer en su casa, pese a su enfermedad, para no abandonar a sus hijos difi cultando la permanencia y apego a los servicios de salud ofrecidos. Respecto al rango de edad, las personas atendidas entre 40 y 60 años hablan su lengua originaria en contraste con los niños y jóvenes que ya no la hablan por prejuicio, temor a la discriminación, desinterés de los adultos hacia la educación bilingüe o la transculturización.

Setenta y cinco por ciento de los pacientes sabía leer y escribir, lo cual facilitó la comprensión y divulgación de la información. La parte inicial de este estudio propone un enfoque de atención a la salud basado en la equidad en la comunicación para poblaciones vulnerables, hasta ahora atendidos sin tomar en cuenta su lengua. Consideramos que tener el acceso a la lengua materna oral y escrita y contar con personal bilingüe facilitaría la comunicación y proporcionaría atención de calidad y calidez.

Es indispensable que se establezcan programas y estrategias para cerrar la brecha intercultural existente entre prestadores de servicios médicos, pacientes y familia.

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