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LLEGAN CARTAS DE FRIDA KAHLO AL MUSEO DE ARTE DE SONORA

CartasFridaMónica Villegas

«México está como siempre, desorganizado y dado al diablo, sólo le queda la inmensa belleza de la tierra.» Carta de Frida Kahlo al doctor Leo Eloesser, 14 de junio de 1931.

Y siguen viajando, desde hace poco más de 85 años, de norte-sur, de surnorte de este continente llega la correspondencia de Frida Kahlo al doctor Leo Eloesser; del Museo de Filatelia en Oaxaca al estado de Sonora. Quién sabe cuántos viajes han hecho y cuántos más faltan por hacer. Recibir las cartas para el público del norte del país, en particular Hermosillo (Sonora), nos abre un espacio donde la lectura nos hace viajar e imaginar varios años atrás y ver algunas realidades vigentes, conocer una complicidad entre ambos personajes. La complicidad crece a partir de tres entregas de lectura dramatizada por la actriz Eva Calderón de la Barca, en el marco de la exposición Frida Kahlo. Mi vestido cuelga aquí, de Colección FEMSA. A un lado de la obra pictórica nos es necesario el escenario; las cartas, la voz y el contenido de las mismas lo hacen todo; el imaginario del público no requiere de más información. Escuchar y ver nos lleva a otro tiempo, nos hace cómplices, a husmear un poco, conocer de puño y letra lo que pensaba la artista.

A diferencia de otros espacios en el país, aquí es más conservadora la asistencia a eventos culturales en museos, pero gana la curiosidad de saber qué dicen las cartas de Frida, indagar en un espacio de la vida íntima y personal de la artista. Anticipándonos a ello, se decidió que serían tres entregas de lectura y cada una de ellas diferente, con una secuencia en fechas y en el diálogo, donde los asistentes inician la interacción al imaginarse qué sucedía en aquellos años. Se leyeron las que escribió Frida, lo demás se fue resolviendo en la mente de los asistentes. En ese momento se incrementa el número de cómplices, la curiosidad de los asistentes a la primera lectura los lleva a no perderse la segunda y la tercera, adentrarse y saber más. El imaginario crece y van platicando: ¿de qué se tratan?, ¿qué dicen?, y la curiosidad hace que se incremente el número de asistentes.

Para la tercera entrega de lecturas la sala de exposición está llena; el público atiende, escucha e imagina detenidamente cada una de las lecturas de cada carta, se fascina con esta experiencia. El que las complicidades se hayan logrado y las colaboraciones sean posibles para este caso particular ha sido gracias a un amable gesto de colaboración, trabajo y amistad del MUFI, quien generosamente facilitó esta experiencia y complicidad con el Instituto Sonorense de Cultura y el Museo de Arte de Sonora MuSAS, asegura que quienes asistieron tuvieron una experiencia única, el goce voluntario de estar frente a la obra de Frida Kahlo. Mi vestido cuelga aquí, el impecable texto de sala de Karen Cordero Neiman, el contenido de las cartas colección del MUFI, por medio de una lectura dramatizada y los asistentes, nos hacen a todos cómplices perfectos de este proyecto.

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