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ROZESTRATEN EN LA FÁBRICA DE HIELO

ROZESTRATEN EN LA FÁBRICA DE HIELO
Ruth García-Lago Velarde

Por casualidades de la vida, la maestra de danza holandesa Rozestraten ha estado en Oaxaca en tres ocasiones, para dar un taller en La Fábrica de Hielo. Alonzo King, un reconocido maestro norteamericano, fundador de la Escuela del Lines Ballet en San Francisco, estuvo en esta ciudad, vino a probar la gastronomía del estado y quiso saber qué había de danza. Así, conoció a Emilia Gracida, la responsable del taller La Fábrica de Hielo de la FAHHO. King dio una clase y, ante la petición de Emilia de que le mandara un maestro para que los alumnos aprendieran más, Alonzo le propuso a Carmen ir a Oaxaca. Rozestraten empezó a bailar de muy niña, en cierta forma obligada por su madre. Tras un primer intento, lo dejó. Cinco años después volvió a probar y desde entonces sigue con la danza. Hasta los cuarenta años, cuando dejó de bailar y, como cuenta ella, comenzó “a disfrutar la vida mu- cho más”. Desde entonces, su trabajo ha sido la coreografía y la enseñanza.

Ha estado en varias de las compañías de danza más importantes del mundo, en el Ballet Nacional de España con Nacho Duato, en Montecarlo, en Lyon, en Nueva York en la Juilliard School y en la Alonzo King Lines Ballet.

Carmen cuenta que le gusta mucho enseñar, que cuando Alonzo King le propuso venir a Oaxaca “ni siquiera sabía dónde estaba”. Pero llegó y está encantada con la experiencia, que espera poder repetir. Otras veces ha trabajado con niños. Cuando tenía vacaciones iba a zonas en conflicto para darles clases a menores. “Aquí, en Oaxaca, es la primera vez que he trabajado con niños que no tienen problemas y es genial, me gustó mucho también. Son muy abiertos los estudiantes y puedo ver que disfrutan la música, el movimiento. Siempre están pensando lo de la última clase. Normalmente es muy difícil tener un grupo tan grande que preste atención por una hora, aquí es muy fácil. Y siempre con una sonrisa. Los de 15 años tienen mucha hambre de aprender. Cuando el nivel es muy alto es muy difícil de mejorar, pero aquí no es tan alto como en otros lugares, veo una diferencia todos los días. ¡Esto es tan bueno!”. Rozestraten ha hecho varias películas, con la primera, After the Water the Clouds, recibió varios premios. “En la primera me sentí muy estúpida, porque no sabía qué tan difícil era hacer una película. Me ha costa- do veinte años de mi vida, ha sido muy difícil, pero al final me ha gustado muchísimo. Tenía imágenes en mi cabeza para coreografías y luego pensé que eran mucho mejores para películas”.

Carmen tiene muchos planes, muchos viajes pendientes, mucho trabajo. Ahora que sabe dónde queda Oaxaca, seguro que regresa.

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